Circuló en redes sociales con esta advertencia: “Muy fuerte”.
Pero la advertencia se quedaba corta. De verdad muy corta. Se acababa de viralizar uno de los videos más crudos desde que el crimen organizado comenzó a enviar “boletines de prensa” para generar terror.
No lo describo aquí, y ni siquiera hay forma de describirlo. Lo que está ahí es el infierno, el mal en estado puro.
El video cimbró Coatzacoalcos, Veracruz, donde presuntamente fue grabado. Y generó terror, no solo ahí, sino en el país entero.
Eso es lo que está pasando ahora mismo en México.
El pasado 13 de marzo aparecieron cuatro bolsas con restos humanos cercenados en la colonia Coatzacoalcos. Las habían arrojado durante la madrugada de ese día sobre la avenida Río Bravo, bajo el puente Coatzacoalcos I.
Vayamos un mes atrás: restos humanos descuartizados fueron dejados en hieleras en dos puntos de la cabecera municipal, uno de ellos, en un campo de futbol de Villa Allende. En una de las hieleras había una cabeza humana.
Solo dos horas después, en una colonia cercana, la de El Tesoro, apareció una segunda hielera.
Será difícil borrar de la memoria el video de reciente aparición. Contiene todo lo que pudo ocurrir en cada uno de los casos de desmembramiento ocurridos en los últimos tiempos en Veracruz: personas aterrorizadas implorando clemencia, mientras encapuchados provistos de uniformes tácticos los descuartizan en vida.
En ninguno de los casos se reportaron detenciones. En ninguno de estos hubo pronunciamientos por parte de Rocío Nahle, gobernadora de un estado infestado por terribles niveles de violencia, ni de las instancias de seguridad.
Lo que hemos visto en el video recién viralizado no parece tener existencia alguna dentro la esfera, dentro del discurso oficial.
Porque en Veracruz no hay Ejército, Marina, Guardia Nacional ni Omar García Harfuch que valgan.
Documentos de la propia Sedena, filtrados en 2022 por los hacktivistas de Guacamaya —en instancias de seguridad crece la certeza de que esos documentos fueron filtrados en realidad por agencias de seguridad del gobierno de Estados Unidos—, revelaron que el entonces gobernador del estado, Cuitláhuac García, había apoyado la entrada en la entidad del Cártel del Noreste.
Servicios de inteligencia del Ejército mexicano reportaron ese año que el Cártel del Noreste se había asentado en Veracruz bajo la protección de agentes y funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública, la Policía Estatal y la Fuerza Civil del gobierno de García.
Esto habría agravado la crisis de violencia que, durante el sexenio siguiente, el de la morenista Rocío Nahle, no ha hecho sino arreciar, y sobre la cual la gobernadora ha guardado silencio de manera sistemática.
Con amplio dominio del territorio veracruzano, el Cártel Jalisco activó una serie de células violentas para rechazar al Cártel del Noreste, al Cártel del Golfo, al Grupo Sombra, a los Zetas Vieja Escuela y a grupos procedentes de Sinaloa, a fin de evitar que se les despojara de negocios como el del tráfico de huachicol, el tráfico de drogas y el tráfico de personas.
Diciembre de 2025: perros callejeros se acercaron a olisquear y remover bolsas de plástico negro que se hallaban en los límites de la colonia Francisco Villa.
Junio de 2025: en menos de 72 horas, se localizó el torso de un hombre en la colonia San Martín; una maleta junto a un paradero de autobuses en la que hallaba otro torso, “sin cabeza ni extremidades” según informaron las autoridades, y un cuerpo más en el Fraccionamiento Santa Martha.
A principios de marzo de este año hombres armados aparecieron en un video que fue ampliamente difundido en redes sociales. Anunciaron el debut del Grupo Cobra, supuestamente financiado por empresarios locales “cansados de extorsiones, secuestros y asesinatos”, y cuyo objetivo sería enfrentar al crimen organizado en Coatzacoalcos y otras regiones de Veracruz, como Minatitlán y Cosoleacaque.
“Somos empresarios cansados de pagar cuotas, de ser secuestrados, de ver cómo matan y desaparecen a nuestros empleados. Si el gobierno no actúa, lo haremos nosotros”, afirma uno de ellos.
La irrupción del supuesto Grupo Cobra se da en momentos en que a las instancias de seguridad del gobierno de Nahle —reportan fuentes de inteligencia federal— se han sumado mandos que fueron vinculados con el crimen organizado desde los tiempos del exgobernador, hoy en prisión, Javier Duarte.
El Inegi ha registrado un notorio incremento en la percepción de inseguridad entre los habitantes de Veracruz, sobre todo en las regiones centro y sur: en solo un año, de diciembre de 2024 a diciembre de 2025, se disparó el número de veracruzanos que afirmaron sentirse inseguros en los sitios donde viven.
Solo en Coatzacoalcos, esta percepción pasó de 68.3 en 2024 a 75.8 en 2025. Un incremento de 11.6 puntos porcentuales.
Esa población convive ahora con los protagonistas del video que acaba de sacudir a México.
Yo no lo hubiera querido ver. Pero eso está pasando.
Aquí, ahora.