La semana pasada, en coordinación con la Marina, elementos de la fiscalía del Estado de México desplegaron dos operativos en los municipios de Naucalpan, Atizapán y Ecatepec.

En uno de ellos fueron inspeccionados 70 centros de rehabilitación para adicciones por presunta operación irregular “vinculada a homicidios y otros delitos graves”. 

En la misma jornada se aseguraron varios inmuebles en los que operan call centers que, según investigaciones, llevan a cabo supuestas gestiones de cobranza y recuperación de cartera.

Los operativos desencadenaron protestas y bloqueos en Periférico Norte, Gustavo Baz, la caseta de Tepotzotlán y la avenida López Portillo.

Fue un día de caos vial. Se alegaba que más de 5 mil personas víctimas de adicciones habían sido desalojadas de los centros de rehabilitación inspeccionados y se exigía su reapertura inmediata. 

Ambos operativos estaban conectados.

En los call centers los policías de investigación hallaron equipos prohibidos en México, capaces de enviar hasta 300 mil mensajes en un día, así como costales repletos de chips para celular.

Según la fiscalía, 70 % de las extorsiones y fraudes telefónicos reportados en el Edomex provienen de empresas de este tipo.

El origen de los operativos descansa en una de las historias más atroces de los últimos tiempos. En septiembre pasado, los cuerpos de dos músicos colombianos conocidos como B-King y Regio Clown fueron hallados dentro de costales de rafia en el municipio de La Paz. Los habían desmembrado en vida en un taller de Iztapalapa. Se cree que sus asesinatos fueron ordenados por la Unión Tepito debido a una disputa por la introducción de una nueva droga, conocida como Coco Chanel.

Cámaras de vigilancia siguieron el desplazamiento del auto en que se los llevaron hasta la zona de Tepetlaoxtoc. Ahí, una banda de colombianos relacionada con los llamados “préstamo gota a gota” fue aprehendida.

Son préstamos que van desde 500 pesos hasta un millón, con tasas de interés tan altas que se vuelven impagables. Según una denuncia, una persona que obtuvo diez mil pesos debía semanas más tarde más de 100 mil. Los mecanismos de cobro son el hostigamiento y la amenaza a través de call centers propiedad de mafias sobre todo colombianas. 

Las bandas que los operan infestan el país. Sus víctimas suelen comerciantes y personas con necesidades económicas apremiantes.

Estas organizaciones crean y luego cierran empresas. Echan mano de bases de datos obtenidas ilegalmente. Muchas veces obligan a sus “clientes” a bajar una aplicación que les da acceso total a sus teléfonos celulares:

“Te están viendo todo el tiempo, todo el tiempo saben dónde estás, te marcan al teléfono cuando quieren para reclamarte que tienes dinero para ir a comer, pasear con tu familia o tomarte una cerveza, pero no pagarte. Te amenazan con secuestrar y asesinar a tu familia, con quemarte el negocio o con enviarte a ese mismo sitio a sus grupos de choque”, denunció un comerciante.

La investigación derivada del brutal asesinato de B-King y Regio Clown llevó a las autoridades hasta un departamento registrado como domicilio fiscal de una de estas empresas. Se hallaba en pleno Polanco, en las cercanías del Parque Lincoln. 

Pero estaba vacío. Era sólo fachada que le había permitido a la organización obtener permisos para operar como prestamista.

A pesar de intensas campañas, y de que Congresos estatales como el del Edomex castiguen el “gota a gota” con penas de hasta 15 años, la gente sigue cayendo en la trampa.

Muy pocas personas se atreven a denunciar. No hay identidad específica de los delincuentes: las solicitudes y el depósito de los préstamos se hacen muchas veces de manera exclusivamente telefónica. No existen domicilios: los delincuentes son fantasmas. 

Van creando corredores a lo largo de varios municipios, manejados por una sola “empresa”.

Según los investigadores, cuando la presión sobre ellos empieza a crecer, se mueven a otro estado para comenzar desde cero. En los call centers inspeccionados se hallaron manuales de cobro y extorsión, y se hallaron también oficinas y naves industriales con jóvenes y adolescentes contratados para llevar a cabo los cobros a través de llamadas y mensajes telefónicos.

Los grupos de choque, por su parte, operan cara a cara cuando el acoso telefónico no da resultados.

Las autoridades sostienen que, entre otros negocios destinados al lavado de dinero, estas bandas han establecido “anexos” o centros de rehabilitación, cuyo fin es esconder a sus miembros durante uno o dos meses “cuando la cosas están calientes”.

No hay estado del país que se salve de este cáncer, uno de los peores, pues lastima directamente a una sociedad que vive desde hace años desprotegida, y sin acceso a la justicia.

@hdemauleon

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