“¿Alguien se imagina cómo sería México si fuera un país seguro como se merece?”

Isabel Díaz Ayuso

Presidenta de la Comunidad de Madrid

Madrid hoy es una fiesta *. La capital española se ha convertido en el destino turístico preferido de los mexicanos que viajan a Europa. Según nos cuentan, en época de vacaciones, no es raro encontrar que la mitad de los comensales en los restaurantes del barrio de Salamanca sean paisanos. Muchos mexicanos acaudalados compran “pisos” o edificios completos como inversión inmobiliaria, atraídos por la alta plusvalía de los últimos años. Otros obtuvieron la residencia al llevar capital a España y muchos descendientes de españoles ejercieron su derecho a la nacionalidad.

El flujo de compras ha sido tal que los precios se han elevado por encima de la inflación, lo que hoy llaman “gentrificación” de los barrios, algo que no gusta mucho porque desplaza a habitantes que no pueden pagar las rentas. El fenómeno era inevitable por varias razones: Madrid ofrece una seguridad que no se encuentra en México. Es común que las fiestas terminen de madrugada, que la gente celebre en bares y restaurantes o se reúna en las banquetas para festejar cualquier cosa con plena seguridad.

La ciudad es limpia, con parques, calles y monumentos ideales para pasear a pie. Con servicios de primer mundo y la facilidad de comunicarse en el mismo idioma. Muchos mexicanos con posibilidades económicas consideran la ciudad el lugar perfecto para un segundo hogar. Aviones de varias líneas aéreas se llenan cada semana hasta alcanzar unos 311 mil turistas mexicanos al año, sin contar a quienes viajan con pasaporte de la Unión Europea. Del 2019 al 2024, el gasto de los mexicanos aumentó hasta 3 mil millones de euros, una cantidad nada despreciable. Sólo Las Vegas tenía ese ingreso turístico de los mexicanos antes de la pandemia.

Lo curioso es que durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, quien puso en  “pausa” las relaciones con España porque la Corona no quiso pedir perdón por la “Conquista”, fue cuando el turismo mexicano floreció más. A nadie le interesó la memoria histórica ni lo “malvado que pudo ser Hernán Cortés”, pues sin él no existiríamos.

Madrid vino a México con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. La visita pareciera ser un gesto de la derecha española en respuesta al viaje de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum, a España; sin embargo, tiene un significado más amplio. 

La señora Díaz Ayuso no ha parado de ir y venir, de dar entrevistas y de exponer lo que es su comunidad madrileña y cómo la gobierna.  Sus detractores en el gobierno mexicano de izquierda la acusan de venir a hacer política. Sin ser bien recibida por la diplomacia, la visitante contrasta la seguridad que hay en Madrid con la de México, marcada por el flagelo del narcotráfico. Habla del crecimiento y la prosperidad de la Comunidad de Madrid, así como del éxito de su gestión. Vino e hizo comparaciones que a muchos pueden molestar. 

En una entrevista con Adela Micha dijo que no necesitaba una recepción gubernamental porque venía a “mi casa”, como “Madrid es casa de los mexicanos”. Hizo una defensa del mestizaje, de nuestra herencia común en el lenguaje, la cultura y la religión. Nada que pareciera una ingerencia o una violación de nuestra “soberanía”.  Cuando termine su visita, podremos tener un mejor compendio de lo que logró al visitarnos sin la alegría de Palacio.

*En memoria de la maravillosa novela de Ernest Hemingway, “París era una fiesta”.

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