No me sorprende el discurso de la presidenta Sheinbaum repitiendo que la educación pública es mejor que la privada; es lo que debe hacer: dirigirse al pueblo a convencerles que lo que ofrece el Estado mexicano es mejor que la educación privada.
Pero lamentablemente, esto es una mentira, es un engaño. Lo mismo repiten muchos políticos del régimen. Pero al igual que la Presidenta, todos tienen a sus hijos en escuelas privadas. Primaria, secundaria, preparatoria y universidades en el extranjero, son los lugares a donde nuestros políticos envían a sus hijos en un discurso incongruente y que lamentablemente, es falso.
Lo privado supera por completo, tristemente, a lo público. La falta de inversión y la baja calidad de las escuelas públicas, con origen en la dinámica sindical, falta de mantenimiento a infraestructura, reducido equipamiento, ausencia de recursos informáticos, prácticas escolares, ausentismo de profesores, relación alta estudiantes/tutores, ambientes conflictivos, todo se refleja en que los menores reciben una educación con enormes carencias y que limita su ascenso social.
Pero, así como hay maestros que dan la vida por la educación, México tiene un lastre, un sindicato que exprime el presupuesto nacional desde hace décadas, que extorsiona a los gobiernos y que todos los años sale a las calles a obtener más prebendas, dejando a millones de niños sin escuelas y deteriorando más el sistema educativo nacional.
El efecto es demoledor; los estudios de referencia internacional sobre la formación de competencias académicas, reflejan el enorme deterioro de las escuelas públicas. No solo es la falta de infraestructura y equipamiento, sino el tiempo real frente a aula que tienen los alumnos.
Si comparamos la inversión del Estado mexicano en un estudiante en escuela pública, supera con mucho a las privadas; es decir, éstas son más eficientes en el ejercicio presupuestal. Si nosotros comparamos el salario real integrado de los profesores del sistema público, es decir, el sueldo base más las prestaciones, más los estímulos, más los periodos vacacionales, más sus primas de antigüedad, más sus aguinaldos, más sus cláusulas de retiro, más los tiempos muertos de la vida sindical, superan con mucho al pago que tienen por hora los profesores de las escuelas privadas. Un profesor en México gana más de $20 mil pesos como lo expresara la Presidenta Sheinbaum.
Son tiempos de chantaje de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación al estado mexicano. Y digo que es una extorsión porque desde hace décadas el sindicato beligerante irrumpe en la vida de la ciudad de México y en los lugares donde tiene influencia en el sur del país, para exigir cada vez más prestaciones. Estos chantajes son una responsabilidad de los gobiernos actuales y anteriores, que no han querido enfrentar a este sindicato que sangre el erario nacional. Es un sistema laboral que recompensa a los profesores por la antigüedad y no por los resultados, como lo hacen los sistemas educativos más exitosos del mundo como Singapur, Corea y los países nórdicos.
Tampoco se puede mejorar la educación, cuando una tercera parte del tiempo efectivo los estudiantes los pierden por la ausencia del profesorado en las escuelas públicas. Así, mientras asistimos a los plantones, marchas, vacaciones, periodos de capacitación, Consejos Técnicos y licencias sindicales que gozan los profesores sin tener la mínima idea de cómo se trabaja en los sistemas privados, las brechas entre lo público y lo privado se seguirán abriendo.
Los discursos de los políticos no ocultan esta realidad ni la pueden cambiar lamentablemente. Y al final son los estudiantes quienes caen en el hoyo sin fondo que es la educación pública en lo presupuestal. Pobre país en tiempos de las movilizaciones magisteriales que extorsionan amenazando con interrumpir el mundial; el daño ya se hizo ante el mundo y el turismo que sufre la visita a la Ciudad de México tomada por la CNTE. La Presidenta Sheinbaum es víctima de la lengua larga de AMLO que prometía cumplir todos los chantajes de ese sindicato.
Cumplir las promesas de derogar la ley del ISSSTE, darles un sistema de pensiones a su gusto, incrementarles el 100 %, aumentaría sus privilegios a costa del presupuesto público. Tenemos a otro gran extorsionador que sangre las finanzas del País: la CNTE.