“Don’t lose your temper”. (No pierdas la calma)

Único consejo diario del mayor naviero de Singapur a su hijo.

Para rescatar a Pemex del continuo hundimiento que vive, se necesita un conocedor de la industria, un líder con experiencia gerencial de décadas. También es necesario que tenga dos talentos: inteligencia operativa e inteligencia emocional. Los estudiosos de la gestión de empresas catalogan a la IE (inteligencia emocional) como un prerrequisito indispensable para soportar la enorme presión que significa una organización tan grande.

La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum fue colocar a un académico especialista en energía. El resultado de siete años y medio de Morena al frente de la paraestatal ha sido nefasto: Hacienda ha tenido que inyectar 1.8 millones de millones de pesos sin remedio alguno. Además, la petrolera sufrió derrames inexplicados durante meses, incendios y accidentes en la nuevecita refinería Olmeca.

Cuando se le preguntó al director, Víctor Rodríguez Padilla, lo que había sucedido, respondió que no le habían informado. Algo imperdonable porque, si no le habían informado del gran derrame en las costas del Golfo, si no sabía de dónde provenía todo el aceite que inundaba las playas de Campeche y Veracruz, ¿qué hacía?

En mayo, la presidenta Sheinbaum decidió relevarlo del cargo, al que el técnico había renunciado en dos ocasiones, seguro porque sabía que no podía con el monstruo. Después le encontraron un puesto en la Secretaría de Energía. La calma había vuelto hasta que la esposa de Rodríguez Padilla decidió hacer público un video de violencia doméstica en su contra. La filmación muestra a un hombre irracional que golpea a su mujer, la doctora María Felicia Gutiérrez, inmigrante cubana con especialidad en física nuclear.

La filmación circuló por las redes; es probable que la doctora María Felicia no imaginara el impacto que tendría su difusión. Ella habría denunciado que no era la única agresión del marido. La violencia doméstica tenía otros episodios. Toda agresión contra una mujer frente a su hijo es deleznable y produce un repudio que incluso hace separar la vista de la pantalla.

Pero esa historia refleja algo más profundo para el país: la continua ubicación de personas incompetentes y sin mérito alguno frente a las instituciones más importantes del país. El anterior director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, agrónomo de profesión, no tuvo más mérito para dirigir Pemex que la confianza de su amigo, el presidente Andrés Manuel López Obrador. Los resultados: pérdidas inmensas, baja en la explotación de crudo y el mayor desfalco en la historia del país a través del llamado huachicol fiscal.

Pemex nunca denunció que perdía mercado en las gasolineras del país por la internación ilegal de gasolinas disfrazadas de aceites y otros compuestos petroquímicos. Es una historia que ahora cuentan periodistas con puntualidad, entre ellos Ramón Alberto Garza, de Código Magenta, y Raúl Olmos, de Mexicanos Contra la Corrupción.

La semana pasada se anunció que Pemex tendría una alianza con Petrobras, la empresa de Brasil que cotiza en el mercado de Nueva York. Se dice que explorarán la posible extracción de crudo desde aguas profundas, ahí donde Pemex no tiene la tecnología para hacerlo. Esa es una buena noticia. Muestra que la urgencia de recursos logra que olvidemos el soberanismo de “solo los mexicanos podemos extraer petróleo de nuestras reservas”.

Si decidimos hacer tratos con Shell, Exxon, Chevron y BP para sacar esa riqueza del subsuelo y rescatar a Pemex, todos saldríamos ganando. Es cuestión de inteligencia política y emocional. Lo que está en el subsuelo es inútil si no lo explotamos.