Tengo que desviar la atención al tema del momento: las grabaciones de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, donde pretende pactar con agentes extranjeros el intercambio de información por beneficios frente a la justicia norteamericana.
El tema es de la mayor importancia porque muestra a una gobernadora acorralada en su temor por ser extraditada a los Estados Unidos. Su visa fue revocada y tuvo que divorciarse de su marido presuntamente porque tenía lazos con el crimen organizado. Ella es la segunda en la lista de “extraditables” después de Rubén Rocha Moya.
El periodista Héctor de Mauleón publicó una primera entrevista de Marina del Pilar con agentes extranjeros y un abogado experto en lavado de dinero. En esa primera conversación no hubo una oferta específica de información a cambio de un trato preferente.
En la segunda todo cambió con una gran bomba informativa donde delata su intención de pasar información de secretos nacionales a cambio de algo. Expertos en derecho dicen que pudiera interpretarse como una traición. Algo más profundo que las acusaciones en contra de Maru Campos de Chihuahua.
El tema es una coyuntura para la presidenta Claudia Sheinbaum. Puede ser la oportunidad de efectuar un pacto definitivo con Trump y su gente. Entregar a Rocha Moya y a Marina del Pilar a cambio de un cese al fuego. Si persiste en defender a los de su partido a cambio de una escalada mayor, el costo podría ser un rosario de datos filtrados donde muchos más de los miembros de la 4T sean exhibidos como cómplices del crimen organizado.
A Marina del Pilar y a su esposo Carlos Torres Torres les quitaron la visa en una clara señal del Departamento de Estado norteamericano. La pareja se divorció para salvaguardar la investidura de la gobernadora. No fue suficiente. Las listas de extraditables son encabezadas por ella y por Américo Villarreal.
En la segunda conversación, la gobernadora se nota angustiada: no quiere ir a Estados Unidos ni al consulado en Tijuana. Tiene miedo de ser detenida.
Quienes tuvieron la conversación con ella y la difundieron, la pusieron en el peor momento de su vida política. El escándalo no puede ser acallado. La oposición ahora cuenta con pruebas de la sociedad que hizo Morena en Baja California con el CO. No se pueden explicar de otra forma las palabras grabadas y aceptadas como verídicas.
Ahora la carga es doble para Palacio. Dos gobernantes indiciados se podrían convertir en cuatro y algunos funcionarios de primer nivel como Mario Delgado o Adán Augusto López. Es necesario cortar por lo sano el problema.
Antes de que brote más información, la presidenta Sheinbaum podría acordar con Donald Trump un cese al fuego. Tendría que entregar a los más débiles para defenderse. Rocha y Marina encabezan la lista. Más valdría entregarlos que mantener un desgaste permanente que nadie sabe dónde podría terminar.
Por el bien del país, la 4T y Morena deben cambiar de ruta. Incluso por el bien del propio partido, que puede llegar muy debilitado a las elecciones del 2027 si persisten en su postura de anteponer una soberanía que nada tiene que ver con el conflicto.
El pragmatismo ayudaría mucho como estrategia en las siguientes semanas. El más preparado para ayudar a la presidencia es sin duda Marcelo Ebrard.
Él puede apagar el fuego pero tendrán que darle herramientas para lograrlo. Lo veremos.