La curvilínea Pomponona le contó, ofendida, a su amiga Tetia: “Un ricachón me ofreció 30 mil pesos si me iba a la cama con él”. “¿De veras? -se interesó Tetia-. ¿Y qué hiciste con el dinero?”. Un hombre le preguntó a otro: “¿Crees que hay vida en otros planetas?”. Una pulguita le preguntó a otra: “¿Crees que hay vida en otros perros?”. Comentó doña Chalina: “Mi esposo y yo somos felices desde que dormimos en camas separadas. La mía está aquí, y la suya en San Antonio, Texas”. Este niño de 7 años canta “Un rayito de sol” ante el micrófono de una radiodifusora. El programa es “Los madrugadores”, y en él participan niñas y niños que concursan cantando, recitando o tocando un instrumento. El premio: un kilo de café K-0. Esa mañana el honorable jurado calificador, formado por el locutor, el pianista y el patrocinador del programa, ha decretado un empate en el primer lugar entre el niño que cantó aquella canción de Guty Cárdenas y la niña que tocó al piano “Tamburín”. La niña se llama Queta. Es muy linda: menudita, de grandes ojos negros, sonriente y vivaracha. Ha suscitado en el niño vagas intuiciones, pero el niño no sabe qué intuiciones son ésas. Lleva, orgulloso, el café a su mamá. Ese niño soy yo. Ese niño todavía soy yo. Luego formo parte de la coral del Colegio Zaragoza, plantel lasallista invicto y triunfante. Estamos cantando en la velada literario-musical en honor de don Luis Guízar Barragán, obispo de la diócesis. Su Excelencia cumple años hoy. Es michoacano -claro: Guízar-, y por tanto le cantamos “Qué lindo es Michoacán”: “Palomas mensajeras, deténganse en su vuelo, / si van al paraíso sobre él volando están. / Dios hace mucho tiempo que lo quitó del cielo / y por cambiarle nombre le puso Michoacán.”. Hoy me pregunto: Michoacán ¿un paraíso? Lo es, ciertamente, por sus bellezas naturales, su música y sus danzas, sus riquísimas artesanías, su vestuario, su gastronomía, el señorío y tradiciones de sus ciudades y sus pueblos. No lo es -¡que desgracia!- por la inseguridad y la violencia que privan en algunas de sus regiones, donde prevalece el dominio del crimen organizado. Además de la zozobra en que viven sus habitantes, y de las numerosas muertes causadas por la delincuencia, las acciones de esas bandas cuestan miles de millones de pesos a Michoacán y a México. Recientemente las exportaciones de aguacate michoacano a Estados Unidos se han visto restringidas por causa del peligro que afrontan los inspectores norteamericanos que verifican in situ la sanidad de ese producto. Los cultivadores de limón enfrentan problemas semejantes. Cabe hablar entonces del “edén subvertido” que dijo Ramón López Velarde. Palomas mensajeras, deténganse en su vuelo, no sea que los malos las extorsionen o las maten. En la agencia de viajes preguntó un señor: “¿Cuánto me costaría pasar tres noches en Las Vegas con mi esposa?”. El encargado le informó el precio del viaje. Inquirió el señor: “¿Y si voy yo solo?”. Respondió el agente: “Calcule cinco veces más”. Relató Susiflor, pizpireta chica: “Anoche mi novio llegó con el ánimo caído. En un dos por tres se lo levanté”. “¡Felices los hombres de la Edad de Piedra! -ponderó Ovonio, gran holgazán-. Cazaban un mamut cada tres meses, y lo demás era pura hueva”. El padre Arsilio le preguntó a Pirulina: “Tu novio y tú ¿tienen malos pensamientos?”. “Sí, señor cura -respondió ella-. Pero nomás cogemos y se nos pasan”. En caso parecido la señorita Himenia le dijo al confesor: “Por la noche tengo malos pensamientos”. “Recházalos con energía” -le indicó el sacerdote. “¡Ah no! -se alarmó la madura célibe-. ¿Y luego si no vuelven?”. FIN.
Mirador
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Este hombre notó preocupado que todo lo que tocaba con su dedo índice desaparecía.
Tocó un vaso, y el vaso desapareció.
Tocó una taza, y desapareció la taza.
Tocó un libro llamado “Las apariciones”, y el libro desapareció.
Entonces el hombre fue a donde estaba su mayor enemigo y lo tocó. Ahora tiene sólo enemigos menores.
El hombre nunca había sido malo, pero eso del dedo lo incitó a la maldad. Tocó a una mujer que no correspondió a su amor, y la mujer desapareció. Tocó al jefe que alguna vez lo trató mal, y desapareció el jefe. Tocó a la vecina ruidosa, y el ruido se acabó.
Ese poder angustió al hombre.
Su maldad lo aterrorizó.
Anoche el hombre se tocó a sí mismo con el dedo índice.
¡Hasta mañana!…
Manganitas
Por AFA.
“. Acusan a un hombre de acoso sexual.”.
Supo un viejito del caso.
y con pena comentó:
“¿De acoso sexual? ¡Ay! ¡Yo
seré acusado de ocaso!”.