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Basta un pequeño choque para que una vialidad en León bloquee la circulación en varias arterias cercanas. Con el regreso a clases, sentimos de nuevo la reducción de la velocidad en cualquier traslado. Cada año será peor. 

En la ciudad hay unos 700 mil vehículos, entre ligeros, SUVs, camionetas y motocicletas. Este año habrá un récord de ventas. Es una buena noticia para la economía, pero una muy mala para las zonas urbanas y metropolitanas como León, donde la saturación genera cuellos de botella. La CDMX es una pesadilla cuando llueve y cuando hay manifestaciones; en Guadalajara, en la zona de Zapopan, la velocidad promedio del tráfico por las tardes es de apenas 5 km/h. Para allá vamos. 

Según reporta la AMDA, en León se venderán más de 30 mil unidades este año, además de unas 20 mil motocicletas. A ese ritmo en 5 años tendríamos un 20% más de vehículos rodando por las calles. Si la infraestructura no crece, tendrán que tomar medidas extremas como en la CDMX, como el “Hoy No Circula”. Los gobiernos están más preocupados por ganar elecciones a través del gasto que por la inversión en infraestructura. 

Otra solución sería aumentar los impuestos de manera progresiva para crear un fondo destinado a la construcción de infraestructura y al crecimiento urbano. Mientras los autos invaden la urbe, el servicio público de transporte sufre las consecuencias de la saturación. La tarifa fija obliga a los concesionarios de las rutas a densificar el cupo de sus camiones. En horas de mayor demanda vemos que los usuarios sufren la saturación. 

En múltiples ocasiones hemos sugerido al Ayuntamiento que instale parquímetros para desincentivar el uso de la vía pública como estacionamiento privado, sobre todo en zonas donde el tráfico satura las avenidas en horas pico. Se podrían recaudar unos 100 millones de pesos al año para infraestructura. 

Uno de los problemas más serios de la ciudad es la mala planeación urbana. Contra todo lo que pueda decir el IMPLAN (Instituto de Planeación), la urbe se quiso planear para quienes tienen auto y no para los usuarios del transporte público. Luis Ernesto Ayala tuvo la visión de crear el Sistema Integral de Transporte, que ayudó a reducir el tiempo de los trayectos y el costo del transporte. Pero eso fue hace años.

Un ejemplo de pésima planeación es el castigo que sufren quienes trabajan al sur de la ciudad, donde se ubica la industria. Ahí se prohibió que la gente viviera cerca de su trabajo. Quienes trabajan en Reyma (que, por fortuna, crece sin cesar) o en la Ciudad Industrial, tienen que perder entre dos y cuatro horas para llegar al trabajo si viven en colonias alejadas. El parque de motocicletas crece porque es una solución eficaz, aunque peligrosa. 

El paso hundido del bulevar Hermanos Aldama, que lleva al sur, es otro problema porque el Ayuntamiento no ha podido construir otro puente sobre la vía del tren. Es increíble que no se pueda realizar esa obra indispensable. 

En los últimos años cambian los hábitos tradicionales: cada día es más difícil regresar del trabajo a comer; las rutinas de traslado nos obligan a salir más temprano de casa y pensamos bien la hora de traslado si no queremos estancarnos 45 minutos al entrar a una colonia del norte de la ciudad. El problema es serio y quienes aspiran a gobernarnos deberán presentar planteamientos serios para abordarlo. Lo veremos. 

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