Salamanca.- Una madrugada de zozobra e impotencia vivieron los habitantes de la comunidad de San José de la Montaña, en Salamanca, luego de que un repentino golpe de agua inundara calles y viviendas durante las primeras horas de este jueves 9 de julio.
El desastre ha encendido la indignación de la comunidad, donde los afectados señalan directamente a la infraestructura de las obras del tren interurbano Querétaro-Irapuato como el principal detonante de la tragedia, acusando una presunta negligencia en el manejo de los canales pluviales de la zona.
Mientras los cuerpos de emergencia locales desplegados en el terreno estimaron preliminarmente que el agua alcanzó hasta 1.60 metros de altura en los puntos más críticos, el Ayuntamiento de Salamanca matizó las cifras a través de un comunicado oficial, fijando el nivel promedio en un metro y acotando los daños severos a un sector específico de la localidad.
Sin embargo, para las decenas de familias que tuvieron que abandonar sus hogares a oscuras, rescatando apenas lo que llevaban puesto, la pérdida es total.
Una madrugada bajo el agua: “Nos llegó a la cintura”
La emergencia comenzó a gestarse en las primeras horas de este jueves. De acuerdo con el testimonio de los propios afectados, fue entre las 4:00 y las 5:00 de la mañana cuando el nivel del agua comenzó a elevarse de forma atípica y acelerada. Lo que inicialmente parecía el encharcamiento de una tormenta fuerte se convirtió en cuestión de minutos en un torrente que venció las bardas y las puertas de las viviendas.
Para las 5:20 de la mañana, la situación ya era insostenible. Al salir de sus casas en medio del caos, los vecinos se encontraron con calles convertidas en ríos donde el agua ya les llegaba a las rodillas y, en las zonas más bajas, alcanzaba la cintura, superando el metro de altura. La rapidez del avance del líquido impidió que la mayoría pudiera poner a salvo sus muebles y electrodomésticos.
Personal de Protección Civil de Salamanca se trasladó al lugar de los hechos para evaluar los daños y coordinar las labores de auxilio, reportando horas más tarde que el nivel del agua había comenzado a bajar de forma paulatina. No obstante, el panorama que quedó al descubierto una vez que bajó el nivel del agua: pérdidas materiales severas, muebles inservibles y densas capas de lodo contaminado en el interior de los inmuebles.
Descarte de la presa y el factor humano: “El agua de la lluvia no fue”
Mientras comienzan las labores de limpieza y el recuento de los daños, en San José de la Montaña se debate el origen de la inundación. La postura generalizada de los habitantes apunta a los trabajos de infraestructura que se realizan en las inmediaciones de la comunidad. Los inconformes denuncian que la maquinaria pesada de la obra acumuló grandes montones de tierra y cascajo directamente sobre el cauce del canal pluvial, bloqueando el libre paso del agua que debía recorrer su flujo natural.
La velocidad con la que subió el nivel refuerza esta sospecha entre la población. “Esto no es agua de lluvia, la lluvia no queda así, el agua subió muy rápido, es agua del canal”, sentenció uno de los vecinos afectados, reflejando el sentir de una comunidad que descarta que una tormenta ordinaria pudiera causar tal estrago de la nada.
Los testimonios coinciden en que la infraestructura fue alterada de forma irresponsable: “Taparon el canal de agua con tierra de la construcción, apenas llegaron a destaparlo, por eso el agua se vino para acá“, denunciaron habitantes de la zona.
La molestia escaló al comprobarse el lugar exacto del bloqueo. Un colono de la comunidad, quien prefirió omitir su nombre, detalló el punto del conflicto: “Antes de llegar a la autopista, ahí taparon. Hace años que no llegaba así el agua, y no es porque llovió. ¿Hacia dónde se va el agua? Y ahorita lo acaban de destapar, entonces no hay más responsables que ellos. No es porque llovió“, declaró en entrevista.
Aunque los residentes más antiguos recordaron que habían pasado 25 años desde la última vez que la comunidad sufrió una inundación de estas dimensiones, cuando la presa de Gasca se desbordó, esta hipótesis fue descartada por las propias autoridades en el lugar.
Sarahí, una de las vecinas afectadas, confirmó que el reclamo fue directo hacia los encargados de la obra vial tras consultar a los cuerpos de auxilio.
“Nos dijeron ellos que no [Protección Civil]”, apuntó respecto a un posible desbordamiento de la presa, sosteniendo con firmeza que “el agua de la lluvia no fue”.
En entrevista, la afectada relató la desesperación que se vivió al interior de su hogar desde las primeras horas de la madrugada.
Mi esposo se levantó como a las 4 de la mañana, ya no pudimos salvar nada de mis cosas, nos llegaba el agua hasta aquí [señala arriba de las rodillas]. Ya lo que hicimos fue salirnos porque ya la corriente estaba mucho y pues mi hermano ya fue el que fue a ver allá a lo del tren porque ya nos habían dicho que estaban tapando el agua, nos habían dicho que estaban tapando los desagües”.
De acuerdo con lo observado por sus familiares en el sitio de la obra, el propio flujo pluvial terminó por abrirse paso por la fuerza: “Ya cuando él fue dice que sí, que de hecho, la corriente del agua se llevó lo que es la tierra y pues por la misma corriente, pues fue del modo que se fue el agua”, explicó Sarahí.
Postura oficial: Municipio reconoce obra del tren interurbano
A través de un boletín oficial emitido por el Gobierno Municipal de Salamanca, las autoridades locales confirmaron que el desastre ocurrió “derivado de las lluvias ocurridas durante la madrugada de este jueves“.
En el documento, la administración municipal reconoció explícitamente que en la zona de la afectación se llevan a cabo los trabajos correspondientes a la construcción del tren interurbano Querétaro-Irapuato, al mencionar que serían las maquinarias de estas obras las que abrirían el canal para dar paso al agua nuevamente.
El reporte oficial del Municipio contrasta sutilmente con las versiones recabadas en el campo de los hechos por los propios habitantes, al señalar que el nivel del agua alcanzó aproximadamente un metro de altura y que provocó afectaciones concentradas en seis viviendas ubicadas sobre la calle Privada Francisco Villa.
Ante la crisis, el Ayuntamiento informó que, en coordinación con las autoridades de Protección Civil, la empresa privada encargada de la construcción del tren interurbano tuvo que disponer de su propia maquinaria de manera urgente para realizar la apertura de zanjas improvisadas. Estas excavaciones buscan permitir el desalojo acelerado del agua acumulada, favoreciendo el flujo natural del canal que los vecinos denunciaron como obstruido.
Asimismo, se anunció que personal de la Dirección de Desarrollo Social y Humano acudirá a la zona para brindar apoyos a las personas damnificadas, mientras se mantiene un monitoreo permanente en la periferia de la comunidad en espera de deslindar las responsabilidades correspondientes por el taponamiento del desagüe.
AAK



















