Guanajuato.- La diputada Maribel Aguilar González de Morena, presentó una iniciativa para que se reconozca formalmente la neurodivergencia y obligue a las autoridades a implementar ajustes pedagógicos diferenciados.
El concepto de neurodivergencia se entiende como el reconocimiento a la diversidad en el funcionamiento neurológico y cognitivo, abarcando condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la dislexia.
Desde la tribuna, reveló que de acuerdo con datos obtenidos por Transparencia, más de 30 mil estudiantes de educación básica son atendidos actualmente por servicios de educación especial en el estado y que se tienen registrados al menos 1 mil 525 alumnos con TEA y 2 mil 483 con TDAH.
Al respecto, la diputada señaló que la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) carece de registros sobre rezago educativo y casos de bullying vinculados a estas condiciones, lo que invisibiliza la gravedad del problema.
La falta de datos específicos impide dimensionar la magnitud real del problema y evaluar si las políticas públicas actuales son eficaces o simplemente insuficientes”, señaló Aguilar.
Los puntos clave de la propuesta son: asegurar el acceso, permanencia, participación y logro académico mediante apoyos pedagógicos personalizados.
Así también incorporar formalmente la neurodivergencia en los objetivos del proceso educativo y en el propósito de la educación especial.
Finalmente obligar a la creación y mantenimiento de una base de datos actualizada de estudiantes neurodivergentes para el diseño científico de políticas públicas.
Y establecer la obligación legal de adoptar medidas que diferencien la atención pedagógica según las necesidades de cada alumno.
La diputada puntualizó que, actualmente, la falta de un marco jurídico claro deja a miles de estudiantes a merced de voluntades individuales en los planteles, sin un sistema que los proteja del rezago o la discriminación. Con esta reforma, se busca que el Estado asuma la responsabilidad de brindar una educación que no solo reciba al alumnado, sino que potencie sus capacidades individuales.
Neurodivergencia
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la neurodivergencia es un término que reconoce que no existe un único modelo de “cerebro normal” sino que las variaciones en el funcionamiento neurológico son parte natural de la diversidad humana. A diferencia de lo que se creía anteriormente, estas condiciones no son enfermedades que deban curarse, sino formas distintas de procesar la información, interactuar y aprender.
Existen diversos tipos de neurodivergencia que se manifiestan de formas únicas en cada individuo. El Trastorno del Espectro Autista se caracteriza por variaciones en la comunicación social, la interacción y la presencia de patrones de comportamiento o intereses muy específicos.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad se manifiesta principalmente a través de dificultades en la funciones ejecutivas como la regulación de la atención, la impulsividad y, en ocasiones, una actividad motora elevada.
La dislexia afecta la forma en que el cerebro procesa el lenguaje escrito, dificultando la lectura y la escritura, mientras que la discalculia impacta el procesamiento de conceptos numéricos y matemáticos.
Otras condiciones incluyen la dispraxia, que afecta la coordinación motriz, y el Síndrome de Tourette, relacionado con tics motores y vocales. Sobre su origen, la ciencia ha determinado que la mayoría de estas condiciones tienen una base genética y biológica significativa, por lo que poseen un alto componente heredable, aunque también influyen factores del desarrollo prenatal y el entorno.
Estas características no definen la capacidad intelectual de una persona, sino su estilo cognitivo; por ello, un alumno neurodivergente puede ser altamente creativo, detallista o poseer una gran memoria, pero requiere que el sistema educativo adapte sus métodos para que estos talentos no se vean opacados por un entorno diseñado para una sola forma de pensar.
LF