La obesidad es uno de los principales problemas de salud pública en México. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, en 2024 alrededor del 37% de las personas adultas en el país vivían con obesidad, con mayor prevalencia en mujeres (41%) frente a hombres (33%).
Desde su experiencia clínica, la doctora Gladys Córdova, endocrinóloga en Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia, considera fundamental transformar la manera en que se entiende esta condición. “La obesidad no es una talla, sino una enfermedad tratable”, subraya
Una enfermedad crónica y progresiva
La Secretaría de Salud define la obesidad como una enfermedad crónica, heterogénea, progresiva y recidivante, caracterizada por un exceso de tejido adiposo disfuncional que perjudica la salud y el bienestar, por lo que requiere tratamiento integral e individualizado a largo plazo.
Esta definición, explica la especialista, va más allá del peso o la talla de ropa. Durante años, la obesidad se evaluó únicamente por los números en la báscula, lo que ha limitado su atención oportuna.
“Debemos verla más allá de un número y reconocerla como una enfermedad que requiere tratamiento, ya que puede afectar distintos sistemas del organismo y aumentar el riesgo de padecimientos como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares”, explica.
Contrario a la creencia popular, la obesidad no es un problema de voluntad, sino una enfermedad con factores principalmente biológicos. “Requiere un abordaje integral, con apoyo de medicamentos y la intervención de varios especialistas; no se trata únicamente de hacer dieta o ejercicio”, señala la endocrinóloga de Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia.

Un abordaje médico multidisciplinario
Entre los factores involucrados se encuentran desequilibrios hormonales relacionados con cortisol, insulina, glucosa, hormona de crecimiento, grelina, leptina y otros neuropéptidos.
Por ello, el diagnóstico debe ser clínico y el tratamiento abordarse de manera integral por especialistas en endocrinología, nutrición, psicología y medicina interna, así como, en algunos casos, por cirugía bariátrica y cardiología.
En este sentido, la especialista Gladys Córdova destaca que el acompañamiento psicológico y psiquiátrico también es fundamental para mejorar la salud metabólica y la calidad de vida de quienes viven con obesidad.
Como parte de este enfoque multidisciplinario, en Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia se creó la Unidad Metabólica Integral (UMI), un espacio especializado donde se atienden de manera preventiva, primaria y secundaria padecimientos como obesidad, hígado graso y diabetes.
Al concentrar en un mismo espacio a distintos especialistas y servicios clínicos, la UMI facilita una evaluación más completa de los pacientes y permite identificar de manera temprana posibles complicaciones asociadas. Además, el programa incorpora un enfoque de medicina de precisión, con planes de alimentación y tratamientos personalizados que favorecen cambios sostenibles y una mejor salud a largo plazo.

Diagnóstico y atención oportuna
El diagnóstico se basa principalmente en medidas antropométricas, como la circunferencia de cintura y cadera. Cuando es posible, se puede complementar con bioimpedancia para evaluar el porcentaje de grasa corporal, masa muscular, agua y masa ósea.
No se requieren estudios de laboratorio específicos para diagnosticar obesidad; estos pueden utilizarse para valorar enfermedades asociadas.
La endocrinóloga invita a la población a modificar la percepción social de la obesidad, evitar la estigmatización y buscar atención médica oportuna. En la Unidad Metabólica Integral (UMI) de Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia se ofrece acompañamiento paso a paso durante el tratamiento, con un equipo de especialistas comprometidos con el bienestar y la salud de cada paciente.
“Las enfermedades metabólicas son controlables y podemos mejorar nuestra calidad de vida con el tratamiento adecuado”, concluye.