La presencia de enfermedades metabólicas como diabetes, hipertensión arterial, obesidad y resistencia a la insulina incrementan significativamente el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica (ERC), una condición que puede afectar de manera progresiva la función de los riñones y comprometer la calidad de vida.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en México se estima una incidencia de al menos 377 casos de insuficiencia renal por cada millón de habitantes. Además, la Fundación Renal Española señala que la enfermedad renal crónica se caracteriza por el deterioro progresivo de la función renal, lo que provoca que el riñón pierda la capacidad de producir orina y eliminar toxinas de la sangre.
Enfermedades metabólicas y daño renal
El doctor Gandhy Fonseca González, nefrólogo en Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia, explicó que actualmente las enfermedades metabólicas son uno de los principales factores relacionados con el desarrollo de ERC.
“El padecimiento de diabetes, obesidad e hipertensión genera inflamación en el organismo. Este ambiente proinflamatorio repercute directamente en la función del riñón y puede ocasionar fibrosis o cicatrices que derivan en daño renal a largo plazo”, explicó el especialista.
Añadió que estos padecimientos requieren atención integral y multidisciplinaria para tratar de forma conjunta las distintas complicaciones metabólicas y prevenir afectaciones mayores.
Atención integral para enfermedades metabólicas
Para atender este tipo de padecimientos, Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia cuenta con la Unidad Metabólica Integral (UMI), un espacio especializado enfocado en la prevención, diagnóstico y tratamiento integral de enfermedades metabólicas.
El especialista destacó que uno de los principales beneficios de la UMI es que los pacientes pueden encontrar en un mismo lugar a médicos especialistas, estudios diagnósticos y seguimiento integral para detectar factores de riesgo antes de que se desarrollen complicaciones graves.
“La ventaja de acudir a la Unidad Metabólica Integral es contar con toda una red de especialistas enfocados en la enfermedad metabólica y en prevenir complicaciones cardiovasculares y renales”, señaló.

Síntomas de la enfermedad renal crónica
Uno de los principales retos de la enfermedad renal crónica es que en sus etapas iniciales suele no presentar síntomas evidentes.
El doctor Gandhy Fonseca explicó que muchas personas buscan atención médica hasta que el daño renal ya se encuentra avanzado y los niveles de creatinina comienzan a elevarse.
Entre los síntomas que pueden presentarse destacan:
- Orina espumosa
- Presencia de proteína en la orina
- Hinchazón en piernas
- Cansancio o fatiga constante
- Alteraciones en el estado funcional
Para detectar la enfermedad, el especialista indicó que es necesario realizar estudios de laboratorio que permitan evaluar el estado de salud del paciente. Dependiendo de cada caso, también pueden solicitarse estudios complementarios, como ultrasonidos, para una valoración más integral.
Cambios en el estilo de vida ayudan al tratamiento
El tratamiento de la ERC se enfoca principalmente en mantener metas de salud que ayuden a disminuir el avance del daño renal.
Entre las principales recomendaciones médicas se encuentran:
- Mantener una presión arterial estable
- Controlar los niveles de glucosa
- Reducir peso corporal entre 5% y 10% al año
- Llevar una alimentación baja en sal y conservadores
- Realizar actividad física al menos 20 minutos al día
- Acudir a revisiones médicas anuales
Además, el especialista destacó que el tratamiento puede complementarse con medicamentos indicados por el médico.
Especialistas trabajan de forma multidisciplinaria
La Unidad Metabólica Integral de Hospital CHRISTUS MUGUERZA Altagracia reúne a especialistas en obesidad, endocrinología, nutrición, nefrología, ginecología, cardiología y hepatología para brindar atención coordinada a pacientes con enfermedades metabólicas.
“El objetivo no es únicamente detectar y diagnosticar enfermedades, sino también implementar medidas preventivas que ayuden a reducir riesgos cardiovasculares y renales, así como mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante un seguimiento integral y atención oportuna”, puntualizó el especialista.