“Vamos a politizar a los ciudadanos y a ciudadanizar la política”.
Alberto Cifuentes
La aparición de un nuevo partido político con bases sólidas no es un tema menor para el país. “Somos México” logró el registro ante el INE a través de un gran trabajo entre las clases medias, los profesionistas y los ciudadanos cansados de los partidos tradicionales.
Porque está claro que los ciudadanos no tienen acceso a las decisiones que marcarán su destino. La llamada “marea rosa” del sexenio pasado tenía que convertirse en una institución capaz de transformar de verdad a México.
Esa marea no cabía en el PAN, a pesar de que muchos de sus miembros se acercan en algunas ideas al blanquiazul. Tampoco en el PRI, porque el tricolor pasó a ser una organización política marginal con presencia en solo dos estados: Durango y Coahuila. Movimiento Ciudadano y los otros partidos pequeños adheridos a Morena no cumplen las expectativas de quienes buscan algo que no dependa de un líder como Dante Delgado ni de cualquier otro con poder vertical.
Los líderes visibles del partido son Guadalupe Acosta Naranjo y Edmundo Jacobo Molina, provenientes de la izquierda liberal: el primero, del PRD, y el segundo, como educador y funcionario excepcional del INE. No es que el nuevo partido vaya a tener una ideología definida en algún cuadrante; su carácter de ciudadano atiende a la pluralidad nacional. Por lo que leemos y vemos, su meta profunda es construir una verdadera democracia avanzada mediante el restablecimiento de la separación de poderes.
Empiezan bien: los dirigentes del partido no podrán ser candidatos como en el PAN, Morena y el PRI. De preferencia, tendrán elecciones internas para definir las candidaturas más competitivas. La apuesta es sumar a ciudadanos comprometidos con la propuesta y, como dice bien Alberto Cifuentes, “politizar a los ciudadanos y ciudadanizar la política”. Ellos encontrarán multitudes que no participan porque no les atrae ser miembros de partidos en los que campean la corrupción, la influencia del crimen organizado y las prácticas clientelares.
Guanajuato fue el tercer estado con mayor participación en las asambleas fundacionales. Eso indica un gran interés en un verdadero cambio en el destino del Estado. El PAN, que gobierna desde hace 35 años, pierde su popularidad porque se cerró a grupos de interés, porque sus prácticas internas se asemejan más a las del viejo PRI que al ideal de los fundadores. Las sospechas de una gran corrupción y de poca transparencia en el ejercicio del poder llegan a la conciencia de la población, sobre todo después del sexenio de Diego Sinhue Rodríguez.
El gobierno ha pasado de mano en mano con las prácticas antidemocráticas desde que Juan Manuel Oliva trampeara la elección interna, en la que, con acarreados, eliminaron de la contienda a Eliseo Martínez Pérez. El PAN se convirtió en un club privado porque está controlado por el(la) gobernador(a) en turno y no por una ciudadanía activa y participativa. Somos México va por el mercado electoral del PAN y del PRI. Podría sumar también a algunos desencantados de Morena y de la 4T.
El siguiente paso será construir una base amplia de miembros, de jóvenes y mujeres que no encuentran lugar para participar. Que “pasen de los memes a la acción”, dice su líder estatal, Alberto Cifuentes.
Para el PAN y su gobierno, será una oportunidad para reflexionar y actuar sobre los cambios que debe hacer para no perder las elecciones de 2027 y, posteriormente, las de 2030.
Somos México es una nueva opción para la democracia.