La reina Isabel II siempre se distinguió por su refinado gusto en la moda. Con un look siempre sobrio, pero glamouroso, la Reina nos regaló décadas de buen gusto.
Además de la fama de su dotación de collares y tiaras, la reina tenía un distintivo propio que nunca pasaba desapercibido: sus broches.

Brillantes, de colores y muy costosos, la reina tenía un broche para cada ocasión y era muy raro verla sin este accesorio que siempre iba a juego con sus vestidos o abrigos.
Diseños exclusivos para ella y piezas que heredó de sus predecesoras, son las que componían su colección y aunque era muy extensa, la reina parecía tener sus broches predilectos pues los repetía con frecuencia. Quizá por tener algún significado especial o simplemente porque le iban muy bien, estos fueron los prendedores favoritos de la reina Isabel II.
Broche Williamson

Cartier diseñó este excepcional broche con forma de flor que tiene en su centro un diamante rosado de más de 26 quilates. La piedra fue descubierta en una mina de Tanzania y el geólogo canadiense John Williamson se la obsequió a la entonces princesa en 1947 con motivo de su boda.
Los Cullinan

El Cullinan ha sido el diamante de mayor tamaño encontrado en el mundo. La gran roca fue dividida en nueve partes de las cuales se crearon varios broches y por supuesto que algunos de ellos tenían que pertenecer a la realeza. El prendedor que incluye las piezas III y IV del diamante Cullinan es el más cotizado en el mundo. Herencia de su abuela, la reina María, la Reina utilizaba este broche sólo en ocasiones especiales.
El lazo de la Victoria

Este broche se compone en realidad de tres lazos, aunque la reina siempre optó por usar uno solo. El prendedor que tiene más de 506 diamantes fue un encargo de la reina Victoria a la casa Garrard en 1858 y desde ese momento es un accesorio que se ha heredado entre las reinas. Este icónico accesorio acompañó a la reina Isabel II en el funeral de la ex primera ministra Margaret Thatcher.
Príncipe Alberto

Otro prendedor que fue herencia de la reina Victoria, es el que recibió como regalo del príncipe Alberto días antes de su matrimonio. Este zafiro rodeado de una docena de diamantes adornó a la reina Victoria en su boda y ha sido heredado a las siguientes reinas por una orden que la monarca dejó expresa en su testamento. La reina Isabel II lo usaba en eventos muy importantes, como en el bautizo de su nieto, el príncipe Guillermo.
Clips de aguamarinas

En su cumpleaños número 18, la reina recibió estos clips como regalo de parte de sus padres. Diseñados por Boucheron con un estilo muy característico de los años 40, estos broches contienen aguamarinas y diamantes.
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