“Todavía sigo sin creérmela”, aseguró vía Whatsapp, Andrea Dorantes, quien esta semana se convirtió en la primera mujer latinoamericana en llegar al Polo Sur después de una travesía en solitario de 55 días.
Han pasado algunos días desde que la leonesa terminó una expedición histórica en su recorrido como atleta, y aunque todavía falta un poco para regresar a México, aseguró que aún está procesando los alcances de este logro y la experiencia que vivió en la Antártida.
“Todavía sigo sin creérmela. Sigo procesando todo. Es una locura”, dijo la leonesa a través de WhatsApp y una vez se acercó un poco más a la “civilización”, misma que de acuerdo a sus historias de Instagram, todavía se encuentra en la Antártida.
Dorantes llegó el martes al campamento Union Glacer, y de ahí viajará a Punta Arenas, en Chile, para emprender el recorrido de regreso a casa, no sin antes festejar con el staff del campamento el logro obtenido.

“Llegué a UG y fue increíble ver a todos mis amigos del staff. Lo primero que hicieron fue llevarme al comedor y me sorprendieron con tacos y guacamole (…) Ya toca dormir que el vuelo a Punta Arenas es temprano”, publicó en Instagram.
“Me siento muy inspirada”
Los logros obtenidos por la joven leonesa han permeado en la sociedad, el conseguido recientemente no fue la excepción y así lo expresó su hermana Fernanda Dorantes, quien aseguró que Andrea es una prueba de que los sueños están para cumplirse.
“Como familia nos sentimos muy orgullosos y emocionados. Nos llena de admiración ver lo que ha logrado, además de ser la primera latinoamericana en hacerlo. En lo personal, como su hermana, me siento muy inspirada: confirma que con disciplina, pasión y valentía, se pueden alcanzar metas que parecen imposibles y que para los sueños no hay límites”.
Aunque la comunicación en esa zona del mundo es muy complicada, Fernanda señaló que pudieron seguir a Andrea a través de toda la expedición: “La última vez que hablamos con ella fue el sábado, ya cuando había concluido el recorrido y se encontraba a salvo. Durante toda su expedición pudimos estar al pendiente, salvo un par de días que se quedó sin batería”.

De acuerdo con su familia, a pesar de la alegría de haber conseguido el objetivo que se propuso, Dorantes confesó que la experiencia había sido muy difícil, aunque gratificante al mismo tiempo.
“La escuchamos tranquila, muy emocionada y feliz de haber logrado ese gran reto. Nos dijo que había sido una experiencia durísima, tanto física como mentalmente, pero que había valido la pena cada esfuerzo”, finalizó Fernanda.