Hace unos días observé un video de cómo la práctica constante de un ejercicio propició en un niño autista su desarrollo físico y emocional.
A lo largo de un año, como lo muestra el video, este niño repitió la rutina hasta que la perfeccionó. En un inicio lloraba inseguro, aunque después, al lograr el ejercicio en su totalidad se mostraba feliz.
Durante mucho tiempo, el deporte ha sido valorado principalmente por dejar beneficios físicos como el de fortalecer los músculos, mejorar la resistencia y la movilidad o prevenir enfermedades.
Sin embargo, esta creencia resulta incompleta.
La actividad física y la práctica deportiva trascienden el aspecto corporal y se convierten en poderosos agentes capaces de moldear la mente y las emociones e influyen de forma decisiva en la construcción de personas resilientes, responsables y socialmente comprometidas.
Entre dichas cualidades, destaca la capacidad de superar la adversidad ya que el deporte nos enfrenta constantemente a retos, mismos que conllevan errores y derrotas que exigen adaptarnos a tales circunstancias.
Aprender a perder, a corregir y a perseverar es una lección que el deporte enseña de forma práctica y constante.
El deporte también favorece el control emocional, nos ayuda a gestionar el estrés y a catalizar el buen estado de ánimo, aspectos indispensables para la salud mental en contextos, incluso, de alta exigencia académica, laboral y social a las que hoy en día estamos expuestos.
Si realizamos algún deporte o actividad física de manera constante, podemos agregar otras cualidades que fortaleceremos como la paciencia, la perseverancia, la disciplina y la persistencia que se convierten en herramientas aplicables a cualquier ámbito de la vida.
Ángel Camacho, un campeón de vida
Por tal solo citar un ejemplo, siempre me ha gustado platicar la experiencia vivida por el leonés Ángel de Jesús Camacho, quien nació con una condición genética que afectó el desarrollo de las extremidades.
“Angelito” decidió ser un campeón en la natación sin saber nadar. La constancia y la fortaleza mental lo llevaron a cumplir su sueño de competir. Incluso, para poder participar en los eventos deportivos, al tener que salir de casa y viajar, se vio en la necesidad de aprender a valerse por sí mismo dentro de las actividades cotidianas que todas las personas experimentamos.
Hoy Ángel es un medallista paralímpico, un campeón de vida en toda la extensión de la palabra, aunque por encima de esto, una persona que es feliz con lo que hace. Y así como él, muchos deportistas de nuestra ciudad que nos representan dignamente.
Todas las grandes historias en el deporte tuvieron un inicio y las escribieron personas capaces de transformar la adversidad en una oportunidad.
De ahí que el verdadero valor del deporte radica en su capacidad para impactar positivamente la vida diaria de miles de ciudadanos.
No todos los héroes son los que suben a un podio, lo puede llegar a ser todo aquel que decida activarse y transformar su vida a través del movimiento.
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