La funcionaria Natalia Suárez reconoció que el festejo, marcado por el derroche y la estética de los años 20, no fue congruente con la responsabilidad y mesura que exige su cargo público.
La funcionaria Natalia Suárez reconoció que el festejo, marcado por el derroche y la estética de los años 20, no fue congruente con la responsabilidad y mesura que exige su cargo público.