Lo que fue diversión y juego de niña, María Maribel Gutiérrez Rocha, lo capitalizó y convirtió en una forma de vida, mostrando ser multitalento y una gran mujer de valía.
Originaria de Santiago Tulantepec, ha rebasado medio siglo, es madre de Lalo y Naty, enfrentando la vida abocada a ayudar a sus semejantes; ojos compasivos pero alegres al igual que su voz se distingue en cada uno de los quehaceres que hace poniendo el alma.
Conocida como Marysax, es enfermera de profesión: “Lo traigo desde niña, yo a todos quería curar, nací con ese espíritu de servir a los demás”, mientras su hijo estudiaba la universidad para doctor, ella aprendió la podología clínica.

Además, en una amenaza de salud con quimioterapias, con tratamientos muy complicados su tanatóloga le sugirió hacer algo que no tuviera que ver con su proceso: “Siempre me ha gustado la cocina, me fui a las grandes ligas, a la escuela de alta repostería, hago todo tipo de panes, pasteles, decoraciones, personalizados, de temporada”.
Cocina delicioso, como una herencia de sus ancestras, las más cercanas su madre y abuela; “cuando puse la pastelería, pedían el pastel y me decía de quien podría hacer el banquete, también he servido”.
Toca la mandolina fue parte de la estudiantina de su secundaria: “Así empecé con la música, en la rondalla del pueblo, fui parte del Coro Juvenil de Catedral (donde ahora es parte del familiar)”, luego, con un rostro iluminado por los recuerdos: “soñaba tener unos 15 años y bailar el vals con mi papá con música de Ray Conniff en encantaba, no sabía que era el saxofón lo que gustaba, el sonido de los metales”.
“Es un instrumento caro, ya casada mi esposo me regaló uno, fue muy difícil, las clases a todo mundo hartaba con mi sonido, lo dejé un año porque pensé que era muy complicado, pero me dije una mujer puede con eso y más, Dios nos hizo perfectas”.
Con una fuerza interna que la caracteriza, Marysax, tiene presentaciones públicas y privadas: “Fue difícil meter el sax al coro, no están acostumbrados, pero una vez que mi coordinador Fito me fue guiando ahora puedo tocar una misa completa, la gente se acercaba y me pedía ir a sus fiestas y así llegue a tocar música popular, tengo un gran maestro Eduardo López me ha abierto la puerta para trabajar profesionalmente”.

Maribel sirve en la parroquia de Santiago Tulantepec, es directora de acción social; ejerce la podología y sumó el hecho de que de pequeña hacía vestidos para sus muñecas, hoy en día estudia diseño de moda, cose y confecciona su indumentaria.
“Con todo esto que hago, me gano mi dinero y decido que hacer con él”, tiene como proyecto crecer más en la música, hacer vestidos de fiesta: “Hay que tener amor propio, amar nuestra vida, nuestro cuerpo, la salud, las mujeres no debemos tener miedo de experimentar lo que siempre se quiere hacer, es mejor llegar a los 90 años satisfecha de haber cumplido tus objetivos, que llegar con remordimientos diciendo, si yo lo hubiera hecho”.