En este 2025, con el gran descrédito de los partidos y el mal desempeño de los gobiernos, está creciendo con buenas posibilidades una nueva opción política: Somos MX. Aun con la gran complejidad que esta empresa significa, parece inminente el logro de su registro como nuevo partido político nacional el próximo febrero del 2026. El número de asambleas distritales y de afiliados requeridos parece cumplirse.
Esta nueva fuerza política, que nace por el desencanto ciudadano de quienes hacen política en México y que se manifestó cada vez con mayor fuerza en las marchas de la Marea Rosa a partir de 2022, cuando salíamos de la pandemia, decide organizarse formalmente para ser un actor directo e influir de manera significativa en las propuestas, las decisiones, la crítica, los contrapesos y el proyecto de País.
Y algo especialmente importante: la narrativa de la nueva organización repite una y otra vez, y de diferentes maneras, que este será sobre todo un partido ciudadano, formado por ciudadanos y defendiendo las causas y necesidades más relevantes de la ciudadanía.
Los liderazgos de Somos MX saben que de aquí proviene la fuerza inicial y que, sin duda, puede ser un diferenciador clave en el futuro del partido. Pero ¿serán capaces de cumplirlo? ¿Serán capaces de construir los principios, los estatutos, las agendas, las estructuras y los procesos de acuerdo con ello, y mantenerlo y enriquecerlo en el tiempo? Estamos verdaderamente hablando de un cambio radical en la forma de hacer política en México. Se dice fácil, pero todos sabemos que no lo es: se requiere de gran convicción, integridad y determinación; se necesita ser un poco idealista y pensar disruptivamente, buscando romper viejos paradigmas.
Yo tengo 25 años de hacer política, desde las cámaras empresariales, desde los consejos ciudadanos y desde el activismo en temas como la seguridad, la pobreza y las marchas para defender a nuestras instituciones. Incluso terminé una maestría en Administración Pública en mis primeros años de participación, pero más tarde terminé decepcionado y me prometí nunca participar en la política partidista.
Hoy, por azares del destino, las cosas han cambiado. Hace un par de semanas me afilié a Somos MX en la asamblea del distrito 03 de la ciudad de León. ¿Por qué lo hice? El momento del País, mi coincidencia con sus líneas políticas generales y la oportunidad única de sumarme a un partido naciente, donde se supone que los ciudadanos tendremos la oportunidad de opinar, influir, moldear y exigirnos cumplir la gran apuesta ciudadana, sin desviarnos del camino. No ser más de lo mismo.
¿A qué aspiramos los ciudadanos que hoy nos estamos afiliando a Somos MX? Buscamos participar y contribuir para que esta nueva opción política se convierta en un partido serio, moderno, innovador y con proyecto de País. Contando con la participación de muchos ciudadanos, jóvenes, mujeres, que aporten honestidad, sentido común y creatividad. Un partido que establezca sus agendas en base a los principales problemas de la gente, de todos los estratos sociales. Un partido que sepa aceptar las críticas y corrija sus errores. Un partido que no favorezca el privilegio de las jerarquías y de los intereses personales.
Mucha gente se pregunta: ¿es posible para un partido naciente derrotar al aparato electoral del Estado? Mi respuesta: sí, claro que se puede. Hay muchos referentes en el mundo que lo confirman, particularmente ante el muy pobre nivel de la oferta política y del desempeño de la mayoría de nuestros gobiernos actuales, a nivel federal y local. México está ávido de respuestas válidas y de resultados positivos, cansado de mentiras y falsas promesas. Quien logre hacer la lectura correcta de tal oportunidad y desarrolle un proyecto de País de manera eficiente; quien logre entusiasmar de manera orgánica a miles y a millones de mexicanos, hoy frustrados y enojados, seguramente tendrá grandes posibilidades de éxito.
RAA