“Los minerales y las mercaderías están en un mercado que se expandirá”.
Peter Boockvar, inversionista en declaraciones a CNBC.
Quienes tuvieron buen ojo para comprar acciones de empresas mineras hace un año, pudieron multiplicar por casi 7 veces su valor al principio de este 2026. El ejemplo es la productora más grande del mundo de plata, la empresa Fresnillo plc, que cotiza en la bolsa de valores de Londres.
Todas las empresas mineras como Peñoles, Grupo México y Minera Frisco, han tenido su mejor año en décadas. Con el oro, que supera los 5 mil dólares la onza y la plata arriba de 100 dólares, la fortuna que producen estos grupos más los canadienses y norteamericanos que perforan la tierra para extraer riqueza de nuestro subsuelo, aportan dinero a sus accionistas, al gobierno y a las comunidades cercanas a las minas.
Si pensáramos como los radicales del actual régimen, las minas de México deberían ser expropiadas en beneficio de la nación. ¿Por qué sólo el petróleo, que tanta riqueza dio a los gobiernos desde Lázaro Cárdenas hasta la fecha, es explotado por Pemex? Los conspiradores del dogma estatista populista deberían parar la oreja.
En contraste, Pemex languidece empantanado en enormes deudas en pesos y en dólares, con refinerías obsoletas que cuestan una fortuna operar y con una nueva -Dos Bocas- que probablemente nunca sea posible recuperar la inversión de 24 mil millones de dólares. En lugar de ser un apoyo para las finanzas públicas, la empresa es una carga enorme, un problema para la salud económica de la nación. Un experto, de los que más conocen de economía y finanzas, opina que para crecer, el país debe, por principio, arreglar Pemex. Este año podría llevarse el 7% del presupuesto federal.
Un inversionista en minería, que pidió omitir su nombre, comenta que hay muchos proyectos para explotación minera. Tan solo cuatro de ellos podrían dar a las arcas públicas 24 mil millones de pesos anuales de impuestos. No se alumbran esas minas por la burocracia y los requisitos que pide el gobierno a las empresas nacionales y extranjeras.
A Andrés Manuel López Obrador le pareció que se podía parecer a Lázaro Cárdenas al nacionalizar la explotación del Litio. El mineral es estratégico para el transporte eléctrico y el almacenamiento de energía. Según la plataforma Bloomberg, hasta marzo del año pasado el gobierno sólo había invertido unos 13 millones de pesos en el proyecto. Una cantidad ridícula comparada con lo que invierten países como Chile. México nunca será una potencia mundial en producción de Litio sí inversionistas privados, con experiencia y tecnología, son excluidos de su explotación.
La presidenta Claudia Sheinbaum es sumamente inteligente y preparada, sin embargo su carga dogmática anti liberal la frena a realizar los cambios prácticos para que el país eleve su productividad. Al frente de la nación la realidad comienza a dar lecciones: sin un tratado de Libre Comercio (libre de liberal), el país se hundiría en tres meses. La guerra de Morena por sus dogmas de izquierda rancia, quedaron obsoletos con el derrumbe del populismo argentino, venezolano, boliviano, hondureño y ecuatoriano. Pronto vendrá el derrumbe del comunismo en Cuba con consecuencias para toda Latinoamérica. La nueva opción es el pragmatismo estratégico, el pensamiento que sacó a China de la pobreza.
Precisión: el comentario no sugiere compra alguna de valores.