Una de las novedades del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán son las apuestas realizadas en la plataforma “Polymarket”. La cosa era sencilla: ¿en qué fecha iniciará la guerra? En febrero se abrieron cuentas que, después, apostaron con precisión a que el sábado 28 vendría el bombardeo.
Según el portal de Bloomberg, seis cuentas recién abiertas ganaron más de un millón de dólares al “atinarle” a la fecha, con información de una investigación de la firma de analistas Bubblemaps S.A. Las cuentas eran nuevas; no habían apostado hasta unas horas antes de que estallara el conflicto. Esto lleva a pensar que la plataforma no es segura por la información privilegiada de algunos apostadores.
Lo más interesante es la atención que la plataforma de apuestas ha generado sobre mil temas, desde los resultados de elecciones hasta los marcadores deportivos. Según una consulta a Perplexity, los países donde más se pueden esconder las identidades de los apostadores son los paraísos fiscales como Dubái, las Islas Caimán o, ¡sorpresa!, El Salvador. Es curioso que la IA te informe con precisión desde qué lugar se puede apostar, aprovechando la ventaja del anonimato de las criptomonedas.
Otro tema de interés son las apuestas sobre la duración de la guerra. Quienes juegan su dinero como adivinadores apuestan 6 a 4 que la guerra no terminará antes del 30 de junio. Donald Trump asegura que en 4 o 5 semanas dará cuenta del Estado Islámico. Hay cálculos que se pueden hacer si se tienen los números de drones y misiles con los que aún cuenta Irán. Si aún tiene 5 mil y lanza cien al día, tendrá 50 días para inventar algún acuerdo con Trump. Hemos escuchado a “especialistas” que aseguran una prolongada guerra en la que Estados Unidos tendría que meter botas en el terreno. Que el cierre del estrecho de Ormuz trastocará el precio del petróleo y llevará la inflación a cotas insufribles para los norteamericanos. Con el barril de petróleo por encima de los 100 dólares, la economía mundial puede detenerse y México no está fuera del problema. Cuando exportamos mucha energía, como en tiempos de Vicente Fox y Felipe Calderón, los precios altos ayudaban al país; ahora es lo contrario.
Por alguna razón que aún desconozco, tengo aversión por las apuestas, sobre todo por las de los casinos, donde la esperanza estadística siempre va en tu contra. Menos cuerdo apostar por el principio o el fin de un conflicto que cobrará vidas inocentes debido a la incompetencia de un empresario truculento convertido en político o al fanatismo demencial de una fracción islámica criminal como la de Irán.
Lo que sí podemos hacer es realizar una estimación racional: la guerra no puede durar más de 3 meses. Irán no tiene fuerza aérea ni armada; tampoco cuenta con un ejército capaz de resistir una invasión extranjera. El país está dividido y dolido después de las masacres recientes, en las que el ayatolá Jameneí mandó fusilar a las multitudes que manifestaban su descontento en las ciudades importantes del país. Los números van de 7 mil a 30 mil víctimas. Las cifras de la guerra indican que han muerto más de mil iraníes desde el bombardeo.
Lo mejor sería que los ayatolás se rindieran ante la evidencia de su inferioridad militar, ante la testarudez de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, que no cederán hasta ver un cambio de régimen político que no amenace la existencia de Israel.