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CDMX.- Un destello tricolor irrumpió con fuerza en el corazón de la Ciudad de México. En plena plancha del Zócalo capitalino apareció con su plumaje en color amarillo, azul y rojo el famoso Cóndor Tito, uno de los más fieles aficionados de la selección de Ecuador. 

Su presencia no pasó desapercibida entre el bullicio urbano y la curiosidad de los transeúntes, el carismático animador trajo consigo la fiesta, la pasión y la fe de todo un país que sueña con el pase a los octavos de final.

Arropado por el cariño de la gente que se detenía a tomarse fotos y a contagiar el ambiente festivo, el aficionado no ocultó su emoción por pisar tierras aztecas en una instancia tan definitiva del torneo.

Un recibimiento con calidez mexicana

A pocas horas de que se juegue el decisivo partido, la icónica ave andina se mostró conmovida por la hospitalidad local. Con una sonrisa enorme que rebasaba su elaborado disfraz, expresó la alegría de este reencuentro cultural: 

Estoy muy contento, los mexicanos me han tratado muy bien, me siento muy contento, en mi casa, deseando que el partido de mañana lo gane el mejor”.

Identidad y poder en el plumaje

El imponente traje de Tito no es solo un elemento de animación; es un símbolo patrio andante que lleva con orgullo a cada estadio del mundo. Al explicar la confección y el profundo significado de su vestimenta, detalló: 

Es un atuendo en donde podemos ver el escudo de Ecuador, en la parte superior podemos ver el cóndor y busco transmitir libertad, poder y todo lo que refleja la selección”.

Hermandad que trasciende la cancha

Más allá de la rivalidad deportiva que se vivirá en el terreno de juego, el embajador de la grada ecuatoriana quiso dejar claro que el futbol es un puente de unión y respeto mutuo entre ambos pueblos. 

Siempre hemos sido hermanos, de patria a patria, siempre los mexicanos con los ecuatorianos, nos llevamos muy bien y hablo por mí, a todas las partes que voy los mexicanos siempre me han tratado muy bien”. 

Con ese espíritu de paz, el Cóndor Tito ya alza el vuelo rumbo al estadio para el choque de este martes.

Kimberly, la texana que cruzó fronteras por amor a Ecuador

Una historia de raíces y orgullo migrante se vive en el Fan Fest de la Ciudad de México, donde la comunidad ecuatoriana calienta motores previo al gran partido correspondiente a los dieciseisavos de final por la Copa del Mundo.

Miles de aficionados se reunieron para el Fan Fest. Entre la multitud destacó Kimberly. Ella es una joven que demuestra que la identidad no tiene fronteras. 

Es nacida en Texas, Estados Unidos. Sin embargo, su sangre y su pasión son completamente ecuatorianas. Viajó exclusivamente a México para apoyar a la selección tricolor aunque sea un día antes ya que no podrá estar en el partido. 

Raíces que superan fronteras

Kimberly no dudó en emprender el viaje. Su objetivo era sentir de cerca el ambiente futbolero. Portó con orgullo los colores de la selección sudamericana.

Estoy muy contenta de estar en México, yo soy nacida en Texas, pero mi papá es ecuatoriano y mi mamá es de Honduras, hoy quise venir al Zócalo con mi playera de Ecuador para contagiarme del ambiente”, declaró. 

Su travesía fue corta pero muy significativa. El Fan Fest del Zócalo se convirtió en su estadio temporal. Allí compartió su alegría con miles de personas.

Un viaje relámpago de amor al futbol

El itinerario de Kimberly refleja un enorme sacrificio. Su estancia en la capital mexicana concluye más pronto de lo esperado. A pesar de la brevedad, cada minuto valió la pena. 

No podré estar en el estadio, mañana me regreso a mi país pero estoy muy contenta de poder haber estado muy cerca de donde será el estadio y hoy aquí en el Fan Fest, mañana claro que veré el partido junto con mis papás”

Una marea de la tricolor adopta la gastronomía mexicana

El caso de Kimberly no fue el único. El centro histórico de la capital se pintó de amarillo, azul y rojo. La presencia internacional se hizo notar con fuerza.

Así como Kimberly quien venía desde suelo estadounidense, decenas de ecuatorianos ya podían ser vistos en el primer cuadro de la capital del país, incluso muchos de ellos disfrutando de la comida mexicana.

Tacos y quesadillas acompañaron los cánticos de la afición. Los rostros pintados y las banderas inundaron las calles coloniales. La hermandad latinoamericana se consolidó a través del deporte y la comida. El Zócalo vivió una auténtica fiesta internacional.

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Leonés de nacimiento, adoptado por San Luis Potosí y ahora de regreso a la ciudad. Tuve la fortuna de cubrir la final por el ascenso en 2012, la sexta y séptima estrella logradas por Matosas, aunque...