Bogotá, Colombia.- La Selección de Colombia puso fin a su participación en la Copa del Mundo 2026 luego de caer en la tanda de penales frente a Suiza, en un partido correspondiente a los octavos de final que mantuvo la emoción hasta el último instante.
El conjunto sudamericano ofreció una dura resistencia y llevó el encuentro hasta el desempate desde los once pasos. Sin embargo, el resultado terminó favoreciendo al cuadro europeo, que selló su clasificación a la siguiente ronda.
Tras la eliminación, gran parte de la afición colombiana señaló a Jaminton Campaz como uno de los responsables del fracaso. El atacante tuvo una oportunidad clara durante el tiempo extra para inclinar la balanza a favor de su selección, pero no logró concretarla. Aunque posteriormente convirtió su disparo en la tanda de penales, las críticas no cesaron.
Amenazas obligan a Campaz a permanecer en Canadá
De acuerdo con el periodista Camilo Pinto, el delantero de 26 años no abordó el vuelo de regreso a Bogotá debido a las amenazas de muerte que recibió tras la eliminación mundialista.
Los mensajes también alcanzaron a integrantes de su familia, quienes optaron por restringir el acceso a sus redes sociales para evitar el acoso y los ataques. Como medida de seguridad, Campaz permanece en Vancouver, Canadá, mientras se analiza cuándo podrá regresar a Colombia.
La situación ha generado preocupación dentro del entorno del futbol colombiano, donde distintos sectores han condenado la violencia y el hostigamiento contra el futbolista.
El recuerdo de Andrés Escobar vuelve a estremecer a Colombia
Lo ocurrido con Campaz inevitablemente trajo a la memoria uno de los episodios más dolorosos en la historia del futbol colombiano.
En el Mundial de Estados Unidos 1994, Colombia llegó como una de las selecciones favoritas gracias a una generación encabezada por Carlos “El Pibe” Valderrama, Faustino Asprilla, Freddy Rincón, René Higuita y Andrés Escobar.
Después de perder en su debut frente a Rumania, el equipo estaba obligado a vencer a Estados Unidos para mantenerse con vida en el torneo. Sin embargo, un autogol de Andrés Escobar marcó el rumbo del partido y terminó por consumar la eliminación de los cafeteros.
Tras la Copa del Mundo, el entonces director técnico Francisco Maturana recomendó al defensor permanecer fuera del país durante un tiempo. No obstante, Escobar decidió regresar a Colombia para enfrentar la situación.
El 2 de julio de 1994 fue asesinado tras recibir varios disparos, en un crimen que conmocionó al mundo del deporte y quedó marcado como uno de los capítulos más oscuros en la historia del futbol.
Una historia distinta, pero con preocupantes similitudes
Aunque las circunstancias son diferentes, el caso de Jaminton Campaz ha encendido las alarmas por el nivel de violencia que puede desatarse tras un resultado deportivo.
A diferencia de lo ocurrido hace más de tres décadas con Andrés Escobar, el delantero colombiano ha optado por permanecer fuera de su país mientras se garantiza su seguridad, una decisión que busca evitar que las amenazas escalen a consecuencias irreparables.
El episodio vuelve a abrir el debate sobre los límites de la pasión futbolística y la necesidad de erradicar la violencia y el discurso de odio que, en ocasiones, trascienden las canchas y ponen en riesgo la vida de los protagonistas del deporte.
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