Joaquín López Doriga recibió en su estudio a Omar García Harfuch, todo un acontecimiento en la radio, porque los funcionarios de primer nivel no aparecen con frecuencia en los medios nacionales. Menos cuando son críticos. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana fue a dar cuenta de los avances en la “pacificación” del país. Lo hizo el día en que se anunció la detención del asesino intelectual del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

Fue una entrevista de más de media hora en la que García Harfuch dio cifras sobre el avance en la pacificación del país: una baja del 48% en homicidios dolosos y reducciones en los crímenes de alto impacto. La destrucción de 2 mil 700 laboratorios de fentanilo —esos que Andrés Manuel López Obrador decía que no existían—, la detención de 50 mil criminales y el decomiso de 30 mil armas, según sus datos. También la lucha contra la extorsión en Morelos, donde detuvieron a dos exalcaldes y al alcalde en funciones de Cuautla.

Hay dos ángulos: uno bueno y otro malo. Sin duda, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum cambió la estrategia absurda de AMLO de “abrazos y no balazos” por una de ataque frontal a los delincuentes, al menos a los violentos y a quienes lastiman más a la sociedad, como los extorsionadores. García Harfuch es un enemigo potencial para el ala dura de Morena. Entre mejor trabaja, entre más pacifique al país, se desnuda más a AMLO en sus mentiras, que hoy pesan sobre todos sus cercanos, sean exfuncionarios, familiares y funcionarios cobijados bajo su manto protector, como Adán Augusto López.

Si la presidenta Sheinbaum, a través de su eficaz secretario de Seguridad, avanza en contra del crimen y logra “la primera reducción de la criminalidad en la historia del país” —como lo dice García Harfuch—, se convierte en una acusación más que evidente contra el expresidente por proteger a esos 2 mil 700 narcolaboratorios de fentanilo y metanfetaminas. Por comisión o por omisión, permitió que los cárteles mexicanos inundaran los Estados Unidos con la sustancia que ha provocado más de medio millón de muertes.

Quienes defienden a AMLO a rabiar no pueden argumentar nada en favor de su indolencia o complicidad. García Harfuch dice que con la reducción del 48% de los asesinatos dolosos mueren 41 mexicanos menos cada día. Ergo, el gobierno anterior fue responsable, por omisión o por corrupción, de la muerte de más de 89 mil 790 ciudadanos.

Uno de los puntos de interés de la entrevista fue la mención de Guanajuato, donde el secretario encuentra cooperación y coordinación para reducir la criminalidad y la violencia. Guanajuato deja de figurar entre los primeros lugares de criminalidad a partir de febrero de 2025. Aunque había subido en los cinco meses anteriores, ese mes comenzó la baja de homicidios, atribuida a la detención de líderes criminales: dos residían fuera del estado y uno estaba aquí. Aunque no menciona su nombre, el secretario hace un merecido elogio a la gobernadora Libia García, quien ha tenido la inteligencia de dejarse ayudar.

Aún hay días negros en Guanajuato, pero si los datos son correctos, los homicidios bajaron un 54% respecto de los registrados durante el sexenio de Diego Sinhue Rodríguez. Son casi 6 guanajuatenses menos que fallecen cada día por la violencia que toleraron tanto AMLO como Diego. Habrá que ver la mañanera hoy para saber qué más informan.

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