Historia 310
Esta es la historia 310 de 450 que te contaremos sobre León
Cuando Jesús Téllez Cabrera asumió el liderazgo de la Línea de Fuego, en 1992, el tianguis más antiguo de León ya tenía casi ocho décadas de historia.
Había sobrevivido a cambios de ubicación, intentos de confinarlo entre cuatro paredes y al crecimiento de la ciudad. Durante casi treinta años, Téllez se convirtió en el principal impulsor de una organización que hoy reúne a alrededor de 2 mil 500 comerciantes y ocupa 32 cuadras cada domingo.
La organización abarca además 45 tianguis en diversas colonias y barrios, que se instalan diferentes días de la semana.
La Línea de Fuego
La historia de la Línea de Fuego comenzó mucho antes que la de Jesús.
De acuerdo al cronista de León, Luis Alegre, en un artículo publicado en 2009 en Milenio, el origen de la Línea de Fuego se remonta a 1915.
En León se desarrollaron los enfrentamientos decisivos de la Revolución Mexicana entre abril y junio de ese año. Las tropas de Francisco Villa y Álvaro Obregón combatieron en los campos de Santa Ana del Conde y la estación La Trinidad.
La línea de combate —la llamada “línea de fuego” en lenguaje militar— se extendía entre Celaya y León. Ahí Obregón perdió un brazo; Villa perdió la posibilidad de ganar la guerra.
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Terminados los combates, quedaron abandonados armas, herrajes, herramientas, ropa, utensilios y diversos objetos. Habitantes de León comenzaron a recoger aquellos “fierritos” para venderlos en un pequeño mercado improvisado. Así nació el tianguis que con el tiempo adoptaría el nombre de Línea de Fuego.
Luis Alegre escribió: “No siempre la Línea de Fuego ha estado donde mismo… venía de unas cuantas cuadras abajo, muy cerca de la avenida Miguel Alemán, desde que ésta era más bien un arroyo maloliente que siglos atrás limitaba la traza española de la ciudad”.
Agrega: “ Su primera versión se desarrolló en la desaparecida callejuela Francisco Z, Mena, que rodeaba a manera de escuadra al antiguo y más pequeño mercado de La Soledad”.
Con los años, la Línea de Fuego ya contaba con herramientas para la curtiduría, artículos ganaderos, implementos agrícolas y, conforme creció la industria zapatera, materiales para el cuero y el calzado. Más tarde fue trasladada a calles como Rivera, Perulito y Apolo, hasta consolidarse en la zona de las colonias Arbide, Chapalita, Industrial, Obrera, y límites de Los Paraísos y bulevar San Juan Bosco.
Deja la medicina y entra al comercio ambulante
Jesús Téllez Cabrera nació en 1954, en San Francisco del Rincón. Sus padres Eusebio Téllez Pérez y Nemecia Cabrera, se dedicaban a la agricultura.
En busca de más recursos, Eusebio empezó a vender fruta picada, duros y guacamayas, por las calles de León. Era el año de 1963.
Dos años después, Eusebio trae a su familia a vivir a León porque vio una oportunidad en vender calzado en la calle Perulito. Empezó a participar en organizaciones de comerciantes y sus ocho hijos, entre ellos Jesús, crecieron acompañándolo en los tianguis, reuniones y gestiones.
El negocio le dio la oportunidad a Jesús de concluir sus estudios en la Preparatoria Oficial y en 1976 se fue a Monterrey a iniciar Medicina en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Apenas tenía dos años en la carrera cuando la Presidencia Municipal retiró a los comerciantes de la calle Perulito de tal manera que su papá ya no tuvo recursos para seguir apoyándolo.
En ese tiempo no hubo quien defendiera a los comerciantes así que mi padre creció con el sentimiento de defenderlos”, afirman Carlos y Marco, dos de los tres hijos de Jesús.
“Como muchos comerciantes de la Línea de Fuego, encontró en el tianguis una forma de vida”.
Siguió los pasos de su padre y entró al comercio ambulante, recuerda Carlos.
Asume liderazgo de Línea de Fuego
En 1992 asumió la dirigencia de la Unión de Comerciantes de Objetos Varios de la Línea de Fuego y sus Zonas. Su gestión transformó la organización.
Además de defender la permanencia del tianguis frente a distintos proyectos de reubicación, impulsó programas de apoyo para los comerciantes: becas escolares, créditos, medicamentos, cirugías, asesoría jurídica, capacitación, equipamiento y apoyos funerarios.
También gestionó obras para las 45 colonias donde se instalan los tianguis, como pavimentación, redes de agua potable y drenaje, además de respaldar actividades comunitarias.
Uno de los momentos más difíciles para los ambulantes fue cuando el gobierno municipal, encabezado por Eliseo Martínez Pérez, propuso concentrar a los comerciantes en plazoletas y mercados cerrados. Los vendedores se opusieron.
“No es lo mismo vender en la calle que en un mercado”, sostiene hoy su hijo Carlos, quien continúa al frente de la organización.
Con el paso de los años, la Línea de Fuego dejó de ser únicamente un mercado de objetos usados.
Muchas familias encontraron en ese espacio la posibilidad de construir un patrimonio. Hoy conviven comerciantes de cuarta generación y jóvenes universitarios. Entre los hijos y nietos de los vendedores hay médicos, ingenieros, abogados, maestros, nutriólogos y empresarios.
Más de la mitad de los comerciantes son propietarios de sus propios negocios y para muchas familias el tianguis representa una segunda fuente de ingresos.
La organización encabezada por Jesús Téllez integra a 2 mil 500 comerciantes. Para su operación cuenta con directivos, personal administrativo, delegados, auxiliares, cuadrillas de limpieza y personal de mantenimiento.
Víctima de COVID y 60 compañeros más
Jesús Téllez Cabrera falleció en 2021, a los 66 años, víctima de COVID.
También fallecieron 60 comerciantes de la Línea de Fuego a causa de la pandemia.
Su legado no sólo permanece en la organización que encabezó durante casi tres décadas, sino en un mercado popular que nació entre los restos de una batalla revolucionaria y que, 111 años después, continúa siendo el tianguis más antiguo y uno de los más grandes de León.
Sus hijos Carlos y Marco están al frente de la organización. Su hijo Alberto de Jesús optó por el comercio.
“Aquí aprendimos administración, relaciones públicas y el compromiso con los comerciantes”, afirma Carlos Téllez.
DAR
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