Historia 319
Esta es la historia 319 de 450 que te contaremos sobre León
El especialista en cirugía plástica José de Jesús Sashida Key sale del quirófano con el mismo paso con el que ha recorrido los últimos 58 años de su vida profesional.
A sus 84 años acaba de concluir otra operación y, todavía con el uniforme quirúrgico, habla de la decisión que cambió su destino.
Al terminar la carrera de médico cirujano y partero, en 1968, debía elegir una especialidad. Dudó entre la neurocirugía y la cirugía plástica. La segunda terminó por convencerlo.
Cinco décadas después continúa entrando al quirófano. Observa sus manos blancas y dedos largos, y reconoce que el paso del tiempo obliga a pensar en el relevo generacional.
Realmente es lo único que sé hacer, pero sí tiene uno que ir pensando que las facultades se van acabando”.
Su historia comenzó mucho antes de convertirse en uno de los primeros cirujanos plásticos de León.
De Japón a León
Sus padres, Heiriku Sashida Shizu y Kei Shigeno, llegaron a México en 1927 por el puerto de Manzanillo. Recién casados iniciaron una nueva vida en un país donde era común que las autoridades modificaran los nombres de los inmigrantes extranjeros.
Heiriku pasó a llamarse José Sashida y Kei quedó registrada como María Shigeno. El nombre de ella terminó convertido en el segundo apellido de sus hijos: Key.

José trabajaba para el Gobierno de Japón en asuntos de comercio exterior para México, Guatemala y El Salvador. Más tarde dejó ese cargo para trabajar por su cuenta. Después de vivir en la Ciudad de México y Querétaro, la familia se estableció en León, donde abrió las boneterías El Nuevo Japón y La Japonesa, ubicadas en el Portal Aldama y en la calle Belisario Domínguez.
Con agradecimiento, José de Jesús afirma:
“León nos abrió las puertas, fueron muy generosos apoyándonos. Agradezco a todas las personas que amablemente apoyaron a todos los japoneses que estaban aquí, entre ellos a Guillermo Vera, quien nos protegió y cuidó que no nos enviaran a lugares de concentración por el conflicto de la Segunda Guerra Mundial”.
Con orgullo, añade:
Me siento 100 % mexicano, no sé lo que es ser japonés”.
En el hogar de José y María nacieron once hijos: José, Francisco, Gloria, Guillermo, María, María de la Concepción, Yoko Francisca Magdalena, Bertha Elena, Carlos, José de Jesús y Amalia.
José de Jesús nació el 12 de octubre de 1942, en el barrio de La Llamarada, sobre la calle Hermanos Aldama.
Aunque oficialmente se llama José de Jesús, en realidad su nombre era únicamente Yoku Sashida Key. La mujer que lo cuidaba de niño comenzó a llamarlo Jesús cuando lo llevaba a la escuela. Con el tiempo el nombre sustituyó al original y así quedó registrado en sus documentos oficiales.
Algo parecido ocurrió con su hermano mayor. El reconocido cirujano José Sashida, quien dio prestigio al Sanatorio San Francisco del Coecillo, en realidad se llamaba Akira.
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Médico por recomendación
La medicina no figuraba en el proyecto de vida de José de Jesús.
Terminó la preparatoria convencido de estudiar Ingeniería Química. Le atraían la química y la física. Cuando estaba por inscribirse, su padre le preguntó qué carrera elegiría.
“Ingeniería”, respondió.
Ese consejo definió su futuro.
“Me dijo: ‘Mejor estudia medicina. Si eres ingeniero vas a mandar o te van a mandar, y a ti no te gusta. En cambio, si eres médico y das una consulta, ya tienes para dar de comer ese día a tu familia’”
Siguió la recomendación.
En 1968 concluyó la carrera de médico cirujano y partero en la Facultad de Medicina de León.
Seis años después terminó la especialidad en Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva en el Hospital General del Centro Médico La Raza. En ese momento León contaba únicamente con dos cirujanos plásticos, Pedro Castro y Sergio Bernal.
Posteriormente viajó a Japón para realizar una subespecialidad en cirugía plástica, cirugía de mano y microcirugía en la Universidad de Niigata.
Fue subdirector y jefe de Enseñanza de la Facultad de Medicina de León, además de cirujano plástico en el IMSS y en el Hospital General.
Antes de dedicarse de lleno a la cirugía plástica, atendía principalmente a trabajadores de la industria del calzado, la curtiduría y la construcción que sufrían amputaciones accidentales de dedos y manos debido al manejo de maquinaria. Mediante técnicas de microcirugía, realizaba reimplantes que permitían devolver movilidad y funcionalidad a las extremidades lesionadas.
“Pero me buscaban más para cirugía plástica”.
Años después coincidió en un congreso con uno de sus maestros de microcirugía, quien había sido el primero en realizar un reimplante en México.
“Se acercó y me dijo: ‘Te traicionaste, te dedicaste a la cirugía estética’. Traté de explicarle que la demanda de cirugía plástica era mucho mayor”.
Clínica Sashida
En 1987 abrió la Clínica Sashida, una de las primeras especializadas en cirugía plástica en León.
Funcionó en distintos domicilios hasta que en 1995 se estableció sobre el bulevar Aeropuerto. El inmueble era identificado por la escultura de un león colocada en el acceso principal. Actualmente en ese lugar se encuentra el centro comercial San Martín y la figura permanece en el mismo sitio.

Posteriormente la clínica fue trasladada a la avenida Del Campestre, donde continúa en operación.
Después de casi cuatro décadas, la siguiente generación participa en el proyecto familiar.
Tiene seis hijos: Jesús, Claudia, Seji, Carlos, Hirosi y Yoku.
Hirosi estudió Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva y actualmente trabaja junto a su padre. Yoku es ingeniero biomédico, subdirector de la Clínica Sashida y cofundador de una empresa dedicada al desarrollo de dispositivos médicos.

El concepto de belleza
Después de medio siglo de ejercer la especialidad, José de Jesús Sashida Key asegura que la cirugía cambia al mismo ritmo que el concepto de belleza.
Recuerda que hubo una época en que las pacientes pedían narices muy pequeñas. Después buscaron labios delgados y hoy muchas prefieren labios más voluminosos.
“El concepto de belleza va cambiando de acuerdo con la época. Hubo años de cuerpos extremadamente delgados, de mujeres que incluso morían por dejar de comer”.

Lo que no cambia para los especialistas, afirma, es la necesidad de mantenerse actualizado.
Cada año continúa asistiendo a cursos y congresos porque considera que la preparación permanente forma parte del ejercicio profesional.
También sostiene que existen médicos que realizan procedimientos de cirugía plástica sin contar con la formación especializada que exige esta disciplina.
Es una de las especialidades más cerradas. Hay muchos que quieren ser cirujanos plásticos, pero no existe suficiente demanda en las instituciones de salud pública”.
Después de 58 años como cirujano plástico, José de Jesús Sashida Key sigue entrando al quirófano con la misma convicción con la que tomó aquella decisión en 1968. Para él, la cirugía no termina cuando concluye una operación, sino cuando deja de aprender.
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