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Salamanca.- Ante el deterioro visible y la proliferación de plagas y hongos en diversas áreas verdes del municipio, la Dirección General de Medio Ambiente de Salamanca alista la elaboración de un inventario integral del arbolado urbano.

El objetivo central de este proyecto es diagnosticar el estado sanitario de las especies, aplicar saneamientos técnicos oportunos y prevenir riesgos de caída de ramas o ejemplares completos que representen un peligro para la ciudadanía en la vía pública.

La titular de la dependencia, Maribel Imperial Cervantes, destacó la urgencia de contar con un padrón actualizado que permita intervenir de manera sistemática los ejemplares afectados por afecciones micóticas, plagas y variaciones del clima.

“Actualmente se han identificado ejemplares que presentan signos de deterioro, así como algunos que se encuentran en proceso de secarse, situación que podría estar relacionada con las condiciones climáticas que se han registrado”, señaló la funcionaria.

Sobre la proliferación de patógenos, detalló que “los hongos son organismos oportunistas que generalmente aprovechan árboles que se encuentran debilitados, enfermos o que presentan algún tipo de afectación”, por lo que este diagnóstico dará la base técnica para intervenir con podas de saneamiento o la sustitución planeada de los ejemplares de mayor riesgo.

En el contexto regulatorio nacional, esta problemática se encuentra delimitada por los criterios de la Norma Mexicana NMX-AA-175-SCFI-2015, instrumento marco que establece las especificaciones técnicas para la operación, mantenimiento, dictaminación y manejo del arbolado urbano en todo el país.

De acuerdo con dicho instrumento técnico, la gestión de las áreas verdes urbanas exige sujetarse a procedimientos formales que demandan un diagnóstico fitosanitario con la catalogación individualizada de cada espécimen antes de ejecutar cualquier tipo de intervención.

Asimismo, la norma estipula la aplicación preferente de tratamientos fitosanitarios y podas de estructuración o limpieza antes de considerar la tala, evitando mutilaciones drásticas o desmochados que vulneren la estructura del árbol. 

En los casos donde la extracción resulte inevitable por un secado irreversible o un riesgo inminente de colapso, el ordenamiento contempla la restitución obligatoria mediante especies nativas o adaptadas no invasivas para resguardar la masa verde urbana.

Respecto al manejo y dictaminación del arbolado, Imperial Cervantes enfatizó que “no todos los árboles requieren el mismo tipo de manejo, por lo que contar con un diagnóstico general permitiría determinar cuáles necesitan poda, tratamiento, mantenimiento o alguna otra intervención, además de identificar aquellos ejemplares que pudieran representar un riesgo”.

Sobre los plazos y la viabilidad del proyecto, la funcionaria precisó que la iniciativa está en fase de gestión financiera: “Ahorita estamos nosotros ingresando lo que es al proyecto de presupuesto el inventario; esperamos que nos lo aprueben y, de ser así, pues lo comenzaríamos el próximo año, esperando que quede antes de que termine la administración”, concluyó.

“Tala debe ser último recurso”

Tras el anuncio de la Dirección de Medio Ambiente municipal sobre la remoción de árboles afectados por hongos en distintas zonas de Salamanca, Juan Pablo Macías Villanueva, arborista certificado por la ISA e integrante de la Asociación Mexicana de Arboricultura (AMA), señaló que el retiro de ejemplares debe ser la última alternativa técnica, después de agotar los métodos de saneamiento y contención.

La postura surge luego de que la titular de Medio Ambiente, Maribel Imperial Cervantes, explicara que la aparición de cuerpos fructíferos implica un daño irreversible.

“Cuando vemos el cuerpo fructífero es ya la última señal, ya estaban invadidos. El hongo es oportunista y va a atacar cuando el árbol ya tiene alguna enfermedad; es porque el árbol ya está dañado, seguramente hasta hueco, y es necesario retirarlo”, afirmó la funcionaria municipal, quien añadió que el municipio busca presupuestar un inventario de arbolado, actualizar la paleta vegetal y crear un “bosque urbano” de compensación.

Ante este diagnóstico, Macías Villanueva precisó que la presencia de hongos no determina una caída o muerte inminente.

“No todos los árboles que tienen hongos se van a caer o se van a morir de manera inmediata. Como especialista, mi último recurso es talarlo; para llegar a ese punto, yo debía haber solventado todas las demás opciones que hay”, sostuvo el biólogo.

Sus opciones

El especialista de la AMA explicó que los hongos representan etapas de infestación avanzadas, pero existen alternativas biológicas y de seguridad antes de optar por la tala. “Hay fungicidas sistémicos para los árboles. ¿Hay una forma de evitar que el árbol, cuando se caiga, afecte o dañe? Puedo poner un sistema de sujeción para que no se caiga de golpe. Si el árbol va a vivir cinco o diez años más con el hongo, es mejor a quitarlo”, subrayó.

Respecto al inventario municipal proyectado para el próximo año, Macías Villanueva respaldó la medida, pero sugirió evitar monocultivos e incluir especies con alta capacidad de retención de contaminantes.

“Si yo tengo 80% de mi arbolado con mezquites y el día de mañana llega el barrenador, se va a morir el 90% en la zona urbana. Un árbol joven empieza a dar beneficios a partir de los cinco años si es cuidado, si no, se puede trasladar a 10 o 20 años.

En la paleta vegetal hay que ver cuáles han sido los árboles que en tu ciudad han funcionado con los años y que sobreviven a las zonas urbanas”, concluyó.

RAA

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