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Guanajuato.- En medio de arcillas rojizas, arenas volcánicas y pigmentos extraídos de la tierra, Terra Cromática busca replantear la manera de construir y habitar los espacios. Desde Guanajuato, este colectivo recupera técnicas tradicionales de bioconstrucción para desarrollar pinturas, estucos y acabados naturales que vinculan arquitectura, arte y territorio, como una alternativa frente al impacto ambiental de los materiales convencionales.

Terra Cromática nació hace siete años en Guanajuato como una iniciativa enfocada en recuperar el uso de materiales naturales en la arquitectura, el diseño y la restauración.

Su creadora, Ariadna Brasilia Hernández, artista visual y responsable del laboratorio de pinturas y estucos, encontró en la tierra, las arcillas, las arenas volcánicas y los pigmentos minerales una alternativa sustentable frente a los materiales industriales.

 Ariadna Brasilia Hernández, artista visual, creó el proyecto. Foto: cortesía Terra Cromática.

Las arcillas y las arenas volcánicas son materiales milenarios que dan identidad por sus minerales y por los colores específicos de cada región. Nos han acompañado desde la cerámica tradicional hasta el teñido textil y también forman parte de la construcción vernácula”.

En entrevista para AM, Hernández explicó que la idea surgió a partir de su participación en proyectos de restauración de iglesias, después de concluir sus estudios. Fue en ese proceso donde descubrió que los acabados tradicionales elaborados con materiales naturales también podían trasladarse a viviendas y espacios contemporáneos.

El trabajo de Terra Cromática se centra en la bioconstrucción, entendida como una forma de construir a partir de materiales de la región y reduciendo el impacto ambiental.

Además del desarrollo de materiales, brindan asesorías para diversos proyectos. Foto: cortesía Terra Cromática.

El proyecto desarrolla pinturas y estucos de tierra y cal, además de ofrecer asesorías y acompañamiento técnico para proyectos de construcción, restauración e interiorismo.

Uno de sus principales aportes es la recuperación de técnicas artesanales que requieren conocer la granulometría y la composición mineral de los materiales.

Las arcillas de Guanajuato y las arenas volcánicas de la región son fundamentales en su propuesta, tanto por sus propiedades constructivas como por los colores que aportan. Entre sus materiales destaca la arcilla terracota rojiza de Santa Rosa de Lima, en Guanajuato.

El proyecto busca reconocer la importancia de técnicas antiguas de construcción. Foto: cortesía Terra Cromática.

La geología mexicana es nuestra base fundamental de identidad. Aquí en Guanajuato tenemos una amplitud de colores de arcillas y, por el cinturón volcánico, las arenas también nos dan un aporte muy importante a nuestros insumos”.

Para Hernández, estos materiales también cuentan historias sobre los territorios de donde provienen. Las arcillas y minerales han estado presentes durante siglos en la cerámica, el teñido textil y la construcción vernácula, por lo que su utilización representa también una manera de preservar conocimientos y patrimonio cultural.

Frente a la crisis ambiental, Terra Cromática plantea que los sistemas constructivos de tierra y cal pueden recuperar propiedades que la construcción convencional ha dejado de lado, como el comportamiento bioclimático y la termicidad de los espacios. El colectivo también trabaja con ecotecnologías, entre ellas biofiltros y sistemas para el tratamiento de aguas grises.

Los materiales también se utilizan en proyectos artísticos. Foto: cortesía Terra Cromática.

Trascienden fuera de Guanajuato

La propuesta ha trascendido Guanajuato y actualmente cuenta con proyectos en distintas regiones de México, incluidos destinos del sur y las costas, así como trabajos en Coahuila. En el ámbito internacional, el colectivo ha participado en proyectos en Bélgica y Francia.

Actualmente, Terra Cromática se encuentra en un proceso de reorganización como colectivo, integrada principalmente por mujeres de distintas disciplinas, entre ellas arquitectas, ingenieras, estructuristas e ingenieras ambientales.

Además de continuar con la elaboración de pinturas y acabados naturales, prepara talleres presenciales y en línea en distintas ciudades de Guanajuato.

Integrar conocimientos del pasado a las problemáticas actuales es uno de los objetivos del proyecto. Foto: cortesía Terra Cromática.

Para Hernández, mirar nuevamente hacia la construcción con tierra no significa regresar al pasado, sino recuperar conocimientos que pueden responder a problemas actuales.

“Estamos a muy buen tiempo de voltear a ver otra vez estos sistemas que eran mucho más amables con la naturaleza. Creo que integrar estos sistemas constructivos a la construcción convencional puede ayudar bastante frente al cambio climático”, señaló.

Al principio fue mucha investigación y desarrollo. La gente no estaba convencida totalmente de retomar estos sistemas, pero se ha vuelto una tendencia y la gente ya está volteando a verlos. Ha sido complicado, pero también nos hemos enfocado en la educación”, agregó Hernández.

Destacó la importancia de la interacción con el entorno: “El contacto continuo con la naturaleza y la observación de los ciclos me han enseñado a generar un ritmo de trabajo a partir de las necesidades de las personas y del hábitat. Eso nos hace pausar y retomar unos ritmos naturales”.

DP

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