León.- Entre fogones, saberes ancestrales y recetas transmitidas de generación en generación, estudiantes de Gastronomía y Turismo de la Universidad La Salle Bajío tuvieron un acercamiento directo con cocineras tradicionales de Guanajuato, Puebla e Hidalgo, como parte del encuentro “Entre Saberes y Sabores 2026”, una iniciativa que busca sensibilizar a los futuros profesionales sobre el valor de la cocina tradicional como patrimonio cultural y como una forma de vida.
Realizado el 9 y 10 de septiembre, el encuentro tuvo como objetivo acercar a los estudiantes a cocineras tradicionales de distintas regiones de México, para que conocieran de primera mano sus conocimientos, técnicas y formas de vida, más allá de la formación académica.
Durante las actividades, los estudiantes no solo aprendieron sobre cocina, sino también sobre bordado, recolección de hongos, saberes ancestrales, historia y lengua náhuatl. Como parte de la experiencia, algunos de los alumnos que participaron en los talleres posteriormente cocinaron junto con las cocineras tradicionales.

También se presentó el libro “PIXTLE: Cocina ritual, legado y patrimonio”, escrito por el doctor Salvador Omar Espino Manzano y Celia Barrios Olvera.
En entrevista para AM, el doctor Salvador Omar Espino Manzano explicó que durante dos días se realizaron talleres, charlas y actividades de intercambio con siete participantes provenientes de Puebla, Hidalgo y Guanajuato.
Espino Manzano destacó que la cocina tradicional debe entenderse como un modo de vida y un conocimiento transmitido de generación en generación. Por ello, el contacto directo con quienes preservan estos saberes permite a los estudiantes sensibilizarse y cuestionar la idea de que una cocinera tradicional carece de formación o conocimientos especializados.

El ser cocinero tradicional es un modo de vida, no es una profesión. Estas señoras tienen un legado, un conocimiento que ha pasado de generación en generación, y los alumnos se dan cuenta de que ese conocimiento también lo podrían obtener dentro de sus propias familias y que muchas veces se queda de lado porque academizamos la profesión de gastronomía”.
Agregó que uno de los principales objetivos del encuentro es sensibilizar, revalorizar y dignificar la cocina tradicional, además de fortalecer el vínculo entre estudiantes y cocineras. Consideró que esta relación también puede contribuir al turismo cultural y comunitario, siempre que sean las propias comunidades quienes preserven y gestionen sus recursos, conocimientos y experiencias.
Por su parte, Celia Barrios Olvera, cocinera tradicional de Xicotepec de Juárez, Puebla, explicó que compartir sus conocimientos con estudiantes de Gastronomía representa una oportunidad para preservar y transmitir las raíces de la cocina mexicana, especialmente aquellos saberes que se encuentran en riesgo de desaparecer.

Para mí este evento es muy importante y muy relevante en nuestra vida, porque compartir nuestros saberes es querer enseñar y que esto trascienda. Que todos los chicos de las universidades tengan un conocimiento de nuestra gastronomía poblana y, sobre todo, que sepan que es patrimonio inmaterial de la humanidad. Para mí es un gusto poder compartirlo”.
Durante su participación, Barrios impartió actividades enfocadas en la gastronomía poblana. Entre ellas destacó la preparación de chiles en nogada, uno de los platillos más representativos de Puebla, además de una charla sobre cocina prehispánica y el pixtle, una preparación ancestral elaborada a base de hueso de mamey que forma parte del legado culinario de su familia.
Barrios destacó la respuesta positiva de los estudiantes, quienes mostraron interés y entusiasmo por conocer las preparaciones y saberes compartidos. Consideró que este tipo de encuentros permiten fortalecer el amor por las raíces y contribuir a que la cocina tradicional trascienda nuevas generaciones y fronteras.

Entre las participantes estuvieron Cristina Martínez, de Acaxochitlán, Hidalgo, recolectora de hongos; María de Lourdes Camarena, de Manuel Doblado; María Elva de Elizarrarás, de Abasolo; Lupita Cruz, de Huauchinango, Puebla; Hermila Alderete, de Naupan, Puebla, y Daniel Oviedo, hijo de la maestra Celia Barrios.
DP