Celaya.- Las fiestas patrias en Celaya se asoman este año entre el fervor de la tradición y el rigor de la economía local.
Tras una temporada vacacional que dejó ingresos por debajo de lo esperado, los comerciantes se preparan para la noche del 15 de septiembre haciendo frente a una inflación que encarece desde los adornos escolares hasta los ingredientes fundamentales del tradicional pozole.
En la plaza del Templo de San Agustín, el verde, blanco y rojo ya visten los puestos de temporada, aunque el flujo de compradores avanza con cautela.
Jazmín Eusebio, comerciante de artículos patrios, instaló su puesto desde el 26 de agosto con la esperanza de que los pedidos escolares reactiven sus ventas.
Está un poquito tranquila las ventas pero tenemos fe en que se puedan recuperar, ya se acercan los días en los que los niños tienen que llevar algún adorno o que ya las maestras los piden caracterizados”, compartió.
Sin embargo, el impacto en los bolsillos familiares es evidente y marca el ritmo de las ventas.
Los costos
Las banderas, uno de los artículos más buscados para adornar casas y vehículos, oscilan entre los 85 y los 490 pesos, según el tamaño y la calidad.
Ante la exigencia escolar de llevar distintivos patrios, los padres de familia gastan en promedio entre 80 y 100 pesos solo en detalles básicos, como moños, rehiletes o trompetas.
Para quienes buscan trajes completos de personajes de la Independencia o de Adelitas, el desembolso parte de los 120 pesos y aumenta según la talla.
A diferencia de otros años va disminuyendo (…) hasta ahorita ha disminuido la venta entre un 10, 15 % más o menos”, lamentó Eusebio, quien atribuyó la caída a la pérdida de poder adquisitivo.
“Cada año pues van subiendo las cosas y menos dinero hay. Aparte pues hay papás que tienen varios niños en las escuelas, entonces se imagina para tanto y para como estamos en la economía”, explicó.
Para ajustarse a presupuestos más limitados, la comerciante también ofrece artículos desde los 10 y 20 pesos.
La cena del Grito
Al interior de los mercados, la preparación de platillos típicos como el pozole y los chiles en nogada también representa un reto para la economía familiar.
En los pasillos de frutas y verduras, Erika Martínez señaló que algunos ingredientes mantienen precios que obligan a medir el gasto: la cebolla alcanza los 40 pesos y el jitomate los 30 pesos por kilo.
El chile poblano se vende actualmente en 40 pesos el kilo, aunque su precio suele ser variable, mientras que la lechuga se cotiza en 15 pesos, los rábanos entre 30 y 35 pesos y 100 gramos de chile cascabel cuestan 50 pesos.
A lo mejor es muy poco (lo que subirán los precios), porque ya ahorita en estas fechas era para que subiera el precio muy elevado. (…) Yo creo que unos 10 o 15 pesos”, estimó la comerciante.
En la carnicería Flores, el escenario también es de preparación. Daniel Bata Castillo relató que, tras una temporada en la que “sí se nos bajaron bastante las ventas”, tienen la mira puesta en recuperar al menos entre un 60 y 70 % de su ingreso habitual.
Para atender la demanda, extendieron su horario de atención desde las 7 de la mañana durante el fin de semana previo al Grito.
Los insumos para el pozole ya están listos: el hueso pozolero se ofrece este año en 28 pesos el kilo; la cabeza, en 34 pesos; el chamorro, en 80 pesos; el espinazo, entre 104 y 114 pesos, y la pierna alcanza los 150 pesos.
Ahorita va a empezar el fin de semana a subir lo que es el hueso. Lo que va a ser para el pozole empieza a subir 5 o 3 pesos más el producto”, advirtió Bata Castillo.
A esto se suma el gasto en los complementos. En la zona de cremerías del Mercado Hidalgo, el kilo de maíz pozolero, blanco o rojo, varía entre los 22 y los 52 pesos, dependiendo de la marca.
Las tostadas se venden en 60 pesos el paquete de 100 piezas; la crema natural cuesta desde 27 pesos el cuarto y el queso fresco se ubica en 38 pesos el cuarto.
De acuerdo con los locatarios, surtir únicamente la guarnición para acompañar un pozole familiar, con tostadas, crema, queso y maíz, representa un gasto inicial aproximado de 320 pesos, al que todavía deben sumarse la carne y las verduras.
Mientras se acerca la noche mexicana, los comerciantes locales mantienen sus expectativas de mejorar las ventas. Con un llamado a las familias a “consumir aquí lo local”, los locatarios celayenses apuestan por la tradición para recuperar una temporada afectada por el incremento de precios y el menor consumo.
AAK