Una visita inesperada a su taller de alfarería ubicado en Capula, Michoacán, resultó ser una de las mejores experiencias para Samuel Ruiz Reyes.
Y es que sus manos fueron las elegidas para elaborar la vajilla donde comerá el Papa Francisco durante su vivista México.
Con más de 25 años entre el barro, la cerámica y la decoración a mano alzada, Samuel ejerce el oficio que le heredó su papá Ventura Ruiz López.
“Me siento muy emocionado, estos días han sido de mucho trabajo, hoy (ayer) viene el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez, para llevarse la vajilla”, comentó.
De manera breve por tener “el tiempo encima”, el artesano de 47 años de edad platicó cómo recibió la noticia.
“Hace dos meses llegaron los de Turismo a platicar conmigo. Me dijeron que traían muchos proyectos, pero la mera verdad jamás imaginé que me eligieran para hacer este trabajo”, narró.
“Mi familia también está emocionada y me apoya mucho. Mis hijos aún están muy pequeños, uno tiene cuatro años y la niña un año, por eso no me ayudan”, aclaró.
El municipio de Capula, Michoacán se ubica a poco más de 20 kilómetros de la capital del estado.
El lugar es reconocido por las artesanías que sus habitantes elaboran con diversos materiales como barro, cerámica y papel maché.
Hay ceniceros, ollas, tazas, jarras, fruteros y rosarios, al igual que las famosas “Catrinas”, distinguidas por sus variadas formas, colores y diseños.
La vajilla del Papa Francisco es de cerámica de alta temperatura; tiene tres colores: blanco, azul y negro y está conformada por 60 juegos personales, cada uno de cinco piezas.
“El diseño tiene cuatro peces en forma de cruz, los cuadritos que tiene a los costados representan una red de pesca. Las vajillas son por juegos de cinco piezas y me pidieron 60 juegos”, explicó.
Entre las 300 piezas que conforman la vajilla se encuentran los platos de diferentes tipos como: el hondo sopero, el extendido mediano, el extendido grande y el pequeño para postre; además de la taza para el café.
Otros 10 artesanos ayudaron a Samuel en la elaboración, quienes trabajaron hasta 16 horas diarias.
El tiempo estimado en la decoración de casa pieza va de 30 minutos a tres horas, pues el diseño es pintado a mano alzada.
“Este trabajo ha sido muy importante, es un trabajo de mucha alegría y compromiso. Como es una vajilla artesanal cada pieza necesita su tiempo, desde moldear la cerámica hasta el decorado que es lo más difícil porque está pintado a mano”, finalizó.