La pandemia de la “Gripe Española” terminó con una Guerra Mundial, infectó y debilitó al presidente Woodrow Willson a tal grado que perdió la cordura y permitió el infame Tratado de Versalles. Eso sembró la semilla de la Segunda Guerra Mundial. 

Su violenta letalidad cobró más de 50 millones de vidas y transformó la investigación científica por la premura de encontrar una vacuna o un remedio. Al final la epidemia encontró inmunidad y extrañamente terminó debilitada después de la tercera ola. 

Según la historia, el segundo golpe fue el peor. Algo que hoy vemos en México, Estados Unidos y Europa. 

El Covid aprieta porque nosotros aflojamos en este segundo columpio, en una nueva cuesta de infección y muerte. A diferencia de otros países, en México la letalidad se mantiene constante según las cuentas oficiales. Uno de cada 10 fallecen. Un millón de infectados y cien mil muertes. Nunca lo imaginamos. 

¿Qué sigue?

Si nos va bien tendremos un cambio de cultura donde el golpe a la economía y a las familias sea tan grande que comprendamos la importancia de tener medidas comunes, universales. Falta miedo. Millones de personas despreocupadas no usan cubrebocas o lo llevan a medio rostro. 

Si la reproducción tiene un factor de 2, la infección volverá a ser geométrica, como en la historia del Ajedrez. Un rey ofrece comprar el juego y quien se lo vende lo ofrece en 2 granos de arroz en el primer cuadro, 4 en el segundo y así sucesivamente hasta llegar 2 elevado a la 64 potencia, un número con 19 ceros. El ejercicio es teórico porque no hay humanidad suficiente, como no hubo granos en el reino para comprar el ajedrez. Sin embargo, el factor es real y puede causar una catástrofe en el sistema de salud, en la vida de los médicos y enfermeras exhaustos y en la economía nacional. 

Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide a México seriedad. Traducido: póngase el cubrebocas Sr. Presidente para que todo mundo siga su ejemplo. ¿Cuántas vidas puede costar el mal ejemplo y la necedad de Hugo López Gatell

Desde el principio de la epidemia no valoramos la importancia de las medidas sanitarias sugeridas por los verdaderos expertos: Julio Frenck, José Ángel Córdova y José Narro, entre otros. 

Los prejuicios ideológicos tienen secuelas y son muchas: un sistema de salud reventado, diez millones más de pobres y un enfrentamiento cotidiano entre el Presidente y casi todos los sectores de la sociedad con preparación. Sólo falta un invento en la mañanera: la pandemia es conservadora. Una enfermedad producto del neoliberalismo. 

¿El Covid precipitará un cambio de partido en el poder o afianzará a la llamada 4T? En seis meses lo sabremos. Morena no es un partido como tal y sufre fracturas internas. El poder les llegó en grande y demasiado pronto. El respaldo popular del que goza López Obrador no se transmite ni se contagia a los candidatos como el virus lo hace en la población. Lo único cierto es que hay un cambio radical de generaciones, un antes y después del 2020, como lo hubo hace un siglo. 

¿Cómo nos ha cambiado el Covid en lo personal y familiar? Ese es un tema para verlo con otra perspectiva. 

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