La semana pasada hicimos una retrospectiva del Templo de Pardo dedicado a la Virgen de Guadalupe, cuya fachada es la del Templo de San Juan de Rayas, que al parecer fue erigida a un costado de la Mina de Rayas, veta fue descubierta por un arriero con ese nombre en 1550.
Lo más probable es que las ruinas que se ubican cerca de la Mina de Rayas correspondan a este recinto religioso que fue levantado por órdenes de la familia Sardaneta y Legaspi, la cual está dedicada a San Juan Bautista, su patrono.
Esto remite a las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, dedicadas también a San Juan Bautista, quien bautizó a Jesucristo en el río Jordán. Su edificación data del siglo XVI, anterior a ésta había una pequeña capilla pero con la buena bonanza de las vetas de plata, dio paso a la majestuosidad de los recintos dedicados a la oración, ejemplo de ellos hay muchos en la ciudad.
Sin embargo, el Templo de San Juan de Rayas quedó en el olvido debido a varios saqueos durante varios conflictos que se suscitaron como la Guerra de Independencia, la Revolución Mexicana, y posteriormente la Guerra Cristera, hasta que en los años cuarenta del siglo pasado, el Club Rotario decidió rescatarlo de su abandono. Pieza por pieza fue desmantelado con el cuidado requerido para su reconstrucción ahora en el Templo de Pardo, que era una capilla de la hacienda contigua conocida como Hacienda de Guadalupe que ocupó gran parte donde se encuentra la actual Plaza Cantador y los edificios de la calle de Pardo.
La fachada y la torrecilla fueron trasladadas hasta el Centro de la ciudad para formar parte del Templo de Pardo donde hoy en día se venera a la Morenita del Tepeyac.