Los Kardashian, la familia más famosa de los realities de Estados Unidos, crecieron viendo excesos y excentricidades de parte de la matriarca, Kris Jenner, y de su esposo, el campeón olímpico de decatlón, Bruce Jenner. 
Y varios los tuvo que soportar la nana de Kim, Kourtney, Khloe y Robert, Pam Beham, quien narra varios ejemplos en su libro “Niñera de Malibú: Aventuras de una Ex Niñera de los Kardashian”.
Beham, de 41 años, cuenta que Bruce, un hombre que fomentaba en sus hijos el sentido del éxito y la competencia, la golpeó delante de los Kardashian cuando en una ocasión les contó que compitió en una carrera en la preparatoria y perdió.
“Él se molestó con la historia y me golpeó. Me dijo: ‘Nunca vuelvas a contar esa historia en mi casa'”, reseñó Beham.
Con Kris las cosas no eran muy distintas.
Una vez se le olvidó traer brócoli para la despensa y Kris se la pasó gritándole de grosería, al grado que la joven, en ese entonces de 19 años, pensó en empacar sus maletas para irse, lo que no sucedió tras ofrecerle una disculpa.
“Kris quiere lo que quiere, cuando lo quiere, lo cual, generalmente, es ahora mismo”, subrayó.
Describió a Bruce como un hombre antipático, exigente y estricto a quien Kourtney rechazó en su adolescencia.
“¡No eres mi papá! ¡Ni siquiera me hables!”, le solía gritar Kourtney a su padrastro.
La nana dice que el colmo fue una afición que tomó la pareja porque les sirviera el café con la mezcla que ofrecía en sus desayunos la franquicia Starbucks, todos los días, a las 5 de la mañana.
Tenía que dejarlo fuera de la puerta de su habitación en una bandeja con tazas al estilo de los hoteles de lujo.
Debido a lo que veían en su casa, Robert, el más pequeño del clan, de acuerdo con Beham, se volvió una persona de pocas palabras, pero muy directa, que solía ir al grano y decir lo que no le gustaba.
En cambio, Kim, dijo que siempre ha sido amable y agradable.
Cuando Beham amenazaba con dejar de prestar sus servicios a la familia, Khloe se preocupaba porque le tenía afecto.
“¿No vas a renunciar, verdad?”, le decía.
Relata la autora del libro que en los 90, en el círculo de amistades de los pequeños Kardashian estaban Kimberly Stewart (hija de Rod Stewart), Justin y Sidney Simpson (hijos de O.J. Simpson), Paris Hilton y Nicole Richie, entre otros.
Un gran amigo de la familia por esa época fue Sylvester Stallone, quien solía visitar la casa de los Kardashian con frecuencia para motivar a los hijos de Kris.
Incluso, la nana, entonces de 19 años, comparte en su libro que tuvo un romance breve con la estrella de Hollywood.
Y si bien Beham recibía espléndidos regalos de Kim, como vestidos de diseñador, joyas y tarjeta de crédito para hacer compras en Beverly Hills, tenía que pagar un alto precio.

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