Celaya.- Para facilitar que las mujeres puedan amamantar o extraer leche en espacios públicos, el Ayuntamiento de Celaya puso en marcha siete salas de lactancia en puntos estratégicos de la ciudad.

Las regidoras morenistas Ana Laura Benítez y Selene Valencia Hernández, integrantes de la Comisión de Igualdad de Género, informaron que este proyecto no está dirigido únicamente a trabajadoras municipales, sino a todas las mamás.

Con una inversión aproximada de 120 mil pesos, provenientes del “presupuesto violeta”, las salas han sido acondicionadas para ofrecer comodidad y seguridad.

Cada lactario cuenta con sillones reposet para el descanso de la madre, almohadas de lactancia y cambiadores, refrigeradores para el almacenamiento de leche materna, sistemas de ventilación adecuados y un ambiente inocuo.

Queríamos espacios que no se encasillaran únicamente en las dependencias para uso de las trabajadoras; lo importante es que cualquier ciudadana pueda acceder a ellos de manera libre y segura”, señaló Selene Valencia.

Los siete lactarios operan de 9 de la mañana a 4 o 5 de la tarde (según el horario de cada dependencia) en la Presidencia Municipal, oficina de Desarrollo Social, Casa de la Cultura, Parque Ximhai, SIDEC de avenida Tecnológico, Instituto de la Mujer y Policía Municipal.

El acceso es directo. Las usuarias solo deben verificar el letrero de “disponible/ocupado” en la puerta, sin necesidad de solicitar permisos o cumplir protocolos burocráticos.

Salas de lactancia materna en Celaya 03
Las salas cuentan con sillones reposet, almohadas, refrigeradores y sistemas de ventilación. Foto: Salma Hernández.

Hacia una nueva reglamentación

La iniciativa se encuentra en fase de difusión, pero las regidoras adelantaron que la tercera etapa contempla una reforma al reglamento interior del Ayuntamiento.

Buscan aumentar el tiempo de extracción para las trabajadoras municipales de 30 minutos a una hora obligatoria, además de brindar flexibilidad según la necesidad biológica de la madre.

La meta es que la lactancia no sea vista solo como una etapa de seis meses, sino como una práctica que beneficia la salud pública y el desarrollo de niños más sanos”, concluyó Ana Laura Benítez.

Un avance necesario

Para quienes vivieron la maternidad años atrás, estos espacios representan un cambio significativo en la ciudad. María Elena Espinoza, cuyo hijo es ahora adolescente, recordó las dificultades de amamantar en la vía pública.

Me da mucho gusto ver que ahora hay estos lugares. Cuando mi hijo estaba pequeño, salir al centro o a hacer un trámite era un caos. Si el bebé tenía hambre, tenías que buscar un rinconcito en una banca, esconderte en un baño público que a veces no estaba limpio, o simplemente aguantar la incomodidad de las miradas de la gente”, relató.

Para ella, el hecho de que hoy existan salas con sillones y refrigeradores no es solo un tema de comodidad, sino de respeto.

Qué bueno que las mamás jóvenes ya no tengan que pasar por eso. Tener un lugar seguro, con sombra y donde puedas estar tranquila con tu bebé, hace que puedas seguir con tu vida normal, sobre todo si acudes a alguno de estos espacios a realizar algún trámite”, concluyó.

SS

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