León.- En la antigua cantina El Gato Negro, ubicada donde hoy se levanta un estacionamiento entre las calles Justo Sierra y Reforma, José Alfredo Jiménez solía acudir a tomar algunos tragos. León era una de sus ciudades preferidas y, en el palenque, era de los más queridos.
Así lo refirió Velio Ortega Delgado durante la charla “Mis primeros cien años” en León, impartida en Mujeres de la Sierra Café, ubicado en la zona centro, donde explicó la estrecha relación de “El Rey” con la ciudad de León.
La presentación del evento estuvo a cargo de Cesáreo Rangel, quien leyó parte de la trayectoria del ponente: periodista, investigador, historiador y doctorante en la disciplina, además de autor del libro “El último trago”, sobre el cantautor.
El origen de un himno: Caminos de Guanajuato
La charla Mis primeros cien años, en León, estuvo acompañada también por interpretaciones musicales a cargo de Pedro Morales, quien ofreció un recorrido sonoro por la obra del compositor dolorense.
Una de las canciones emblemáticas que puso a León en el mapa musical mundial fue “Caminos de Guanajuato”, en la que se escucha: “Bonito León, Guanajuato / su feria con su jugada / allí se apuesta la vida / y se respeta al que gana”.
Velio Ortega explicó que en esta canción José Alfredo hace referencia a su hermano Nacho, quien murió a causa de la diabetes y le pidió que compusiera un tema dedicado a Guanajuato. También alude a Salamanca, ciudad donde vivía su hermano, de ahí el verso: “No pases por Salamanca / que allí me hiere el recuerdo”.
Trayectoria y sensibilidad poética de “El Rey”

A José Alfredo Jiménez lo descubrieron cuando trabajaba en un restaurante y formaba parte del trío Los Calaveras. De ahí dio el salto a la radio, el cine y los círculos intelectuales y políticos, hasta alcanzar la plenitud artística.
Compuso canciones dedicadas a Mazatlán y a su barrio de Santa María de la Ribera. Vivió intensamente y fue, en palabras de Ortega, “un dotado para componer”; muchas de sus canciones son auténticos poemas y hoy existen estudios académicos sobre su obra.
Una de sus composiciones universales es “Un mundo raro”, que -dijo Ortega- “puede ser dedicada de un hombre a una mujer, de un hombre a otro hombre o incluso de una mujer a otra”.
Durante la charla Mis primeros cien años en León, se destacó que fue un hombre profundamente enamorado. Tuvo tres esposas: Paloma Gálvez, Mary Medel y Alicia Juárez, quien lo acompañó hasta el final de sus días. Falleció en noviembre de 1973. También tuvo otros amores que inspiraron canciones como “Vámonos”, y la primera que compuso fue “Ella”.
Un legado vigente en 2026
Velio Ortega destacó el lirismo del compositor, quien nunca olvidó su tierra natal, Dolores Hidalgo. Su última presentación, como figura estelar de Siempre en Domingo, fue en 1973, donde interpretó Gracias: “Cómo puedo pagar / que me quieran a mí y a todas mis canciones”.
La presentación fue una conferencia-concierto en la que se interpretaron temas como “Caminos de Guanajuato”, “Ella”, “Las ciudades”, “El último trago”, “Vámonos”, entre muchas otras.
El legado de “El Rey” sigue vivo y vigente: en pleno 2026 se continúa hablando de su vida y de sus canciones. Velio Ortega adelantó que ya prepara un segundo libro dedicado al inolvidable compositor dolorense, cerrando así con éxito la charla Mis primeros cien años en León.
DMG