León.- Mediante el humor, la crítica y la ciencia ficción, la obra de teatro “El mar es un pixel“ dejó una grata impresión entre los asistentes. La propuesta abordó temas contemporáneos desde la reflexión en la Sala Principal del Teatro Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña.
En el marco del Día Internacional del Teatro, la historia condujo al público a través de una exploración del honor como valor central, así como la influencia de la tecnología en la sociedad actual.
El elenco integra al autor y director David Gaitán, junto a Daniela Arroio, Michelle Betancourt, Emmanuel Lapin y Verónica Bravo. El equipo creativo suma la colaboración de Mario Marín en escenografía, Andrés Motta en diseño sonoro y Erika Gómez en iluminación.

El “juguete” y la fragilidad de la reputación
Con una duración de 100 minutos, la trama de la obra de teatro El mar es un pixel sitúa al espectador en una aldea del siglo XIX. En este entorno, una lista pública y un “juguete” —metáfora de la Inteligencia Artificial— aparecen en cada hogar y despiertan la curiosidad de la comunidad.
Poco a poco, formar parte de la lista o quedar excluido se convierte en una medida de pertenencia. El juguete funciona como un amplificador de emociones que genera fascinación entre los habitantes.
Personajes como la inversora, el consejero, la emprendedora y el mensajero evidencian cómo la reputación y la tecnología moldean las relaciones humanas. El escenario, en constante transformación, conduce al caos y al arrepentimiento por el uso de estas herramientas, una amenaza de la que resulta imposible escapar.
Desde la inquietud de David Gaitán

David Gaitán ha desarrollado una exitosa carrera con más de 50 obras escritas y un Premio Ariel por el guion de “Una película de policías”. En entrevista con AM, el director compartió que la obra de teatro El mar es un pixel nació del deseo de mezclar dos temas que le obsesionan.
Quería imaginar una manera de combinarlos: por un lado, el honor en el mundo contemporáneo, un valor con el que yo no crecí como algo importante”, explicó.
Gaitán cuestiona cómo este concepto anacrónico recuperó relevancia en la última década, donde la pertenencia a ciertos “listados” sociales funciona como validación.
La obra suma una reflexión sobre la capacidad de la tecnología para distorsionar las narrativas personales. Gaitán plantea que, en el entorno digital, la percepción se reduce a “píxeles” que favorecen la manipulación.
Hoy es más brutal que nunca, porque hay una voluntad de aislar la percepción en un pixel… y permitir que esa parcialidad nos manipule lejos de la realidad”, afirmó.
Finalmente, reflexionó sobre el papel del teatro como un espacio de experiencia tangible frente a la incertidumbre digital. “El teatro es un bocado ineludible de volumen, de tercera dimensión, de humanidad, de verdad”, concluyó.

VIVA VOZ
“La obra estuvo interesante, innovadora. Creo que es un tema actual y que recomendaría a la gente para que pueda indagar en este tema”.
Yeray Alessandro Bautista
“Me gustó la obra, trata temas muy interesantes en la actualidad y es una reflexión muy chida. Me encantó la crítica respecto a lo que implican estas tecnologías”.
David Cáliz:
“Es un tema que toca la actualidad, cómo nos juzga y cómo juzgamos con la tecnología y con las redes sociales. Creo que es algo relevante”.
Eva Aguiñaga
DMG


