León.- El escritor José Luis Trueba Lara presentó la novela “Carlota. La otra historia” en la Sala Efraín Huerta de la Fenal. La obra ofrece una mirada provocadora y humanizada sobre la figura de Carlota de Bélgica, al replantear su relato desde una perspectiva íntima, sensorial y alejada de las versiones tradicionales.
La propuesta de Trueba plantea una narración innovadora al presentar la vida de la emperatriz a través de una narradora femenina, lo que permite explorar aspectos íntimos, sociales y emocionales del siglo XIX.
El texto divide la trama en tres momentos clave: la vida en Europa, la llegada a México junto a Maximiliano de Habsburgo y, finalmente, la caída del imperio.

Una narrativa de los sentidos y el rumor
Trueba Lara explicó su interés por incorporar elementos sensoriales poco habituales en la narrativa histórica: “Se me ocurrió que un sentido que debería funcionar a lo largo de la novela no solo era la vista, vamos a darle un espacio al olfato”, detalló el autor al describir cómo este recurso enriqueció la atmósfera de la novela Carlota. La otra historia.
Asimismo, el escritor profundizó en la dimensión humana de los personajes al abordar aspectos poco tratados en la historia oficial, como los rumores, tensiones personales y percepciones sociales de la época. En ese sentido, señaló:
Había pistas, no pruebas, puro chisme, pero ese chisme también construye la manera en que entendemos a los personajes”.
El autor destacó el uso de una narradora con visión subjetiva como estrategia literaria central: “Es una loquita chismosa que nos cuenta todas las historias de la corte y esa es la trampa, ponerle al lector un juego para que vaya cayendo poco a poco”.

Contrastes narrativos y el quiebre emocional
El escritor también profundizó en su proceso creativo y en la construcción de sus personajes, destacando que cada obra exige un lenguaje y tono propios. El autor explicó que, a diferencia de la novela Carlota. La otra historia, otros textos suyos adoptan tonos distintos; por ejemplo, su obra sobre Miguel Hidalgo emplea un tono más crítico y violento.
Acá es una mujer que quiere como loca, claro que está chiflada, pero es amor. Son dos naturalezas distintas, dos formas de contar totalmente diferentes”, puntualizó.
Respecto a la salud mental de la protagonista, el autor planteó que la emperatriz presentó conductas inestables desde etapas tempranas, las cuales se agravaron ante el abandono político y personal.
De repente te dejan sola: tu marido no te hace caso, tus aliados se van, el Papa te abandona, tienes un enemigo que avanza todos los días. En una situación así, cualquiera se quiebra”, explicó Trueba Lara sobre el deterioro marcado por el aislamiento y la presión bélica.
El misticismo y la locura final

Finalmente, el autor destacó que Carlota nunca asumió la muerte de Maximiliano, manteniendo hasta el final de su vida una visión marcada por delirios místicos y una intensa producción epistolar.
“Se muere pensando que sigue vivo, lo sueña crucificado como Cristo. Su locura es profundamente mística, pero también muy erótica. Nunca acepta su muerte, nunca la cree”, concluyó el escritor.
La sesión terminó entre reflexiones históricas y humor, mostrando una propuesta que apuesta por cuestionar las versiones tradicionales de la historia a través de la novela Carlota. La otra historia.
DMG