León.- Considerado en su momento el templo más lujoso de León y el escenario predilecto de las bodas más elegantes del siglo XX, la riqueza arquitectónica e histórica del Templo del Inmaculado Corazón de María fue desentrañada por el arquitecto José de Jesús Acosta.
En una magistral ponencia organizada por el Archivo Histórico Municipal, durante la presentación de la edición número 40 de Memoria Leonesa, el especialista reveló datos inéditos, planos antiguos y el origen jesuita de esta joya neorrománica que sigue viva en la memoria colectiva de los leoneses.
El moderador del evento fue Héctor Hesquio Rodríguez Martínez, coordinador de Investigaciones y Publicaciones del AHML.
El Inmaculado Corazón de María

El Templo del Inmaculado Corazón de María, considerado una joya de la arquitectura leonesa, se encuentra ubicado en la esquina de las calles 20 de Enero y Álvaro Obregón, a unos pasos de la gloriosa preparatoria, hoy clausurada.
“El Inmaculado” está muy presente en el recuerdo de los leoneses y, en especial, de la comunidad católica por ser un referente icónico de la zona. Además, en la memoria colectiva aún se evoca como el escenario de bodas, quinceañeras y eventos religiosos y académicos del más alto nivel.
De acuerdo con la información contenida en el número 40 de la revista del AHML y firmada por el ponente, el templo fue inaugurado durante el porfiriato, el 3 de agosto de 1906. Para esa fecha, era considerado el templo más lujoso jamás construido en la ciudad, razón por la cual se le elegía para las bodas más elegantes.
Al iniciar su intervención, el arquitecto José de Jesús Acosta, especialista en urbanismo y restauración de monumentos, señaló:
El templo, si recuerdan quienes vivimos en el siglo XX, vio reflejada su importancia en diversas actividades sociales, como las bodas. Durante mucho tiempo, las bodas más elegantes se realizaban en el Inmaculado. Esto revela la relevancia que tenía el edificio para la sociedad”.
El objetivo de su plática, aclaró el arquitecto, más que repetir lo que ya se ha dicho del inmueble, fue “hablar de aquellas cosas desde otra perspectiva y aportar datos nuevos”.
“Si recuerdan, originalmente aquí se fusionó la Compañía de Jesús. El Templo de la Compañía de Jesús fue el primero que se construyó en la Villa con el fin de ser habitado. Era un templo que, debido a la escasez de recursos, resultó austero; sin embargo, contaba con tres naves. La parroquia, en cambio, era de una sola nave, y aquí hablamos del tercer templo que se construyó en la localidad, donde ya existían muchas capillas”.
Explicó que en ese entonces estaban el templo de La Soledad y la parroquia, por lo que este era el tercer templo que se edificaba.
“Es una arquitectura muy sencilla: dos accesos modestos y una puerta central que, en la parte superior, portaba el escudo de la Compañía de Jesús. La torre tuvo algunas modificaciones en el siglo XIX, pero esa era la apariencia exterior que presentaba”.
Cambios, expulsiones y adaptaciones


Por otra parte, expuso que realizó una recreación digital donde se aprecia que era un edificio que no estaba techado con bóveda, sino con madera.
“Este templo funcionó de esta manera hasta que, por escasez de recursos, los jesuitas tuvieron que retirarse. A su regreso, les pareció demasiado austero y emprendieron lo que la gente conoció formalmente como la Compañía de Jesús”.
Posteriormente, los jesuitas fueron expulsados y el templo se entregó a la parroquia, época en la que también se le conoció como la Santa Escuela de Cristo. Sus dos figuras principales fueron San Ignacio de Loyola y San Felipe Neri.
“Ellos renovaron la espiritualidad hacia algo más interior”, precisó el ponente.
Más adelante, los claretianos retomaron la propuesta del ingeniero militar Antonio Madrazo, la cual presentaba un estilo neorrománico con elementos góticos y bizantinos, además de una sencilla entrada inspirada en el románico de Lombardía.
Otras figuras clave mencionadas en la ponencia fueron el ingeniero Antonio Anza, primer constructor y visitador de la obra, así como el destacado arquitecto Luis Long. El especialista concluyó detallando los elementos del interior, como el retablo mayor y la nave principal, cerrando así una jornada sumamente fructífera.
JB