León.- Para Rafael Cabrera, escribir sobre la represión de los años setenta no es un simple ejercicio de nostalgia; es un acto de reivindicación propia. Con esa convicción llega Redada en una Orgía Hippie, un volumen que rescata la irrupción policial contra decenas de jóvenes disidentes en 1971.
No es solamente un homenaje a las víctimas, es una burla al sistema, a la opresión y al uso absurdo de la fuerza usada para reprimir movimientos sociales y contraculturales, destacando la labor del periodismo de ironizar y burlarse del poder”.
Así lo afirmó Rafael Cabrera, periodista y escritor del libro “Redada en una Orgía Hippie”, una reconstrucción histórico-cómica de lo sucedido en la noche del 12 de febrero de 1971 en Las Lomas, en la Ciudad de México, donde 140 jóvenes artistas, escritores y disidentes fueron perseguidos en lo que los medios llamaron “una orgía hippie”.
Expresó que el libro es en sí mismo un homenaje a las víctimas y a la lucha por la libertad de expresión en una época donde la policitación de los cuerpos y el control moral estaba en manos de las autoridades, quienes buscaban mantener el status quo a punta de violencia.
Para mí, justo el libro era una especie de homenaje, reivindicación, hacia todas esas personas que nos han hecho libres. Yo lo veo por mí y digo, pues soy un hombre moreno, tatuado, gay. A mí, la cantidad de veces que me hubieran detenido en los setentas, en los ochentas”, comentó.
El libro recrea uno de los episodios más singulares de la historia reciente de México: la irrupción policial, al margen de la ley, de una reunión de artistas, músicos e intelectuales ocurrida en pleno arranque de la llamada guerra contra las drogas.
Seguir luchando por los derechos

Apuntó que lo ocurrido en 1971 en aquella fiesta le parecía un reflejo de lo sucedido en el baile de los 41, donde las autoridades invadieron una fiesta y arrestaron a 41 hombres gays, reflejando un absurdo y una injusticia, en la cual su único delito fue ser ellos mismos y divertirse, siendo objetivo de estigmatización y de la prensa amarillista de la época.
El derecho al baile, el derecho a la reunión, pueden parecer muy mínimos en un mundo en el que hay mucha gente luchando literalmente por comer todos los días, y que es un mundo muy injusto, pero tampoco podemos hacer menos cualquier derecho”, afirmó.
Ambos hechos, representan algunas de las situaciones que han sentado las bases de la lucha por la libre expresión, tanto de opinión, sexual y política, mostrando escenarios absurdos que hoy en día gracias a los derechos ganados nos parecen irreales.
Sin embargo, destacó que estos no se pueden dar por sentados, especialmente en un panorama de creciente conservadurismo social donde no se puede ser indiferente ante las injusticias que atentan con los derechos humanos, y con ello, al retroceso social.
“No son derechos que nosotros tengamos por sentado, sino que hubo gente que se chingó detrás de nosotros, que dio la vida o que fue reprimida, y que además, tuvo el valor de ser ella misma.
Mucha de la extrema derecha, muchos de grupos conservadores, de grupos fascistas están avanzando, y sí hay un miedo de retrocesos con lo que estamos viendo, lo que está haciendo Israel, lo que está pasando en Estados Unidos con Trump. Entonces creo que no podemos ser indiferentes sí hay una amenaza”, sostuvo.
MGM