León.- A raíz de los comunicados de Ediciones Era, editores independientes de León reflexionan sobre el inminente cierre de la casa editorial, además de analizar las dificultades que enfrentan ante el mercado, las nuevas tecnologías y los cambios en las tendencias de consumo.

Ediciones Era fue fundada en 1960 por Vicente Rojo, José Azorín y los hermanos Neus, Jordi y Quico Espresate. El enfoque de la editorial se concentró en la publicación de nuevas obras que no encontraban un espacio para darse a conocer. Por este motivo su catálogo es elogiado por sus importantes autores incluso a 66 años de su fundación.

La editorial anunció en comunicados publicados el 17 y 18 de agosto la suspensión de sus actividades y el cierre gradual de sus cuentas comerciales con librerías y distribuidores. También detallaron los motivos que los llevaron a tomar esta decisión.

Las razones se derivaron de la pandemia de COVID-19, cuyos estragos afectaron a la editorial en diferentes niveles, desde los cambios drásticos en el mercado del libro, la disminución de la red de librerías tradicionales, la caída severa en las ventas y las deudas para poder sostener las operaciones.

Ese catálogo existe, permanece y seguirá leyéndose. Nada de eso se cierra. Lo que hoy anunciamos es que Ediciones Era reduce al mínimo sus operaciones”, expresó el mensaje en su página oficial.

Reconocen el impacto de Era

En entrevista para AM, editores de sellos independientes de León expresaron sus puntos de vista acerca del impacto del cierre Era.

Se trataba de una de las pocas editoriales independientes mexicanas que no solo había logrado sobrevivir el paso del tiempo, sino que había logrado posicionarse por la calidad de sus autores y sus textos. Por sus publicaciones brillaban nombres como José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis o Elena Poniatowska.”, señaló Rodrigo Guerrero, editor de Editorial Ocelote.

Por su parte, el editor de Estigma Ediciones, Juan José Zavala destacó que la editorial “deja un legado, y de alguna manera, también nos muestra que se puede trabajar por décadas abrazado de la literatura”.

Cristina Liceaga, editora del proyecto Escritoras Mexicanas, expresó que este acontecimiento “es una gran pérdida de un sinónimo de calidad para las editoriales, sinónimo de que se pueden hacer bien las cosas, que se pueden publicar autores realmente talentosos y de que en México hay mucho talento”.

Por otra parte, los editores coincidieron en que la inclinación de Ediciones Era por reducir al mínimo sus operaciones era la antesala a su cierre definitivo.

Explicaron que la editorial probablemente decidió reducir su agenda de trabajo para cumplir con sus pendientes administrativos y jurídicos con autores, librerías u otras deudas pendientes.

La editorial se quedará con lo mínimo para cumplir sus obligaciones. Según los contratos esto puede ser poco tiempo o incluso varios años. La verdad es que, trabajando al mínimo, no es posible generar nuevos proyectos y, sin ellos, la editorial está destinada a extinguirse en la medida que estos contratos vayan terminando”, señaló el editor de Editorial Ocelote.

Enfrentan problemáticas con cercanía

Los editores también compartieron las dificultades que experimentan sus editoriales al momento de enfrentar el mercado editorial y las nuevas exigencias de los lectores actuales.

Una de las principales problemáticas ha sido el cambio de formato, Juan José Zavala señaló que:

El crecimiento de plataformas digitales para ventas de libros electrónicos o audiolibros ha tenido un crecimiento sostenido los últimos cinco años, pero puntualmente en 2025 ya fueron crecimientos a dos dígitos”.

A decir del editor, cada vez más personas buscan el formato de audiolibro, pero este aun es muy caro para las editoriales independientes y las herramientas de Inteligencia Artificial (IA) no están lo suficientemente desarrolladas.

“Yo no hago audiolibros por el costo y me gustaría hacerlos algún día, pero todavía no”, comentó al respecto la editora de Escritoras Mexicanas.

Expresaron que ante los retos de posicionar sus sellos, han contemplado nuevas formas de abordar el mercado y a los nuevos lectores con: “Diversidad, apertura, escuchar a los lectores y también aprender a migrar a las nuevas formas de ofrecer libros”, destacó el editor de Estigma Ediciones.

Por otro lado, la editora Cristina Liceaga compartió que en su experiencia, ha sido de vital importancia acercarse de forma directa a los lectores.

Tenemos que cambiar nuestra visión del mercado, nuestra relación editorial-lector-autor, porque antes era muy distante, muy fría”.

Afirma que las ventas en presentaciones editoriales y ferias fomentan el consumo del libro impreso y crean una comunidad cercana que promueve la lectura y escritura.

“El libro impreso no ha muerto ni morirá, simplemente están cambiando las plataformas de distribución”, subrayó la editora.

MGM

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