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León.- María de la Luz Hernández García, de 71 años, es una mujer entusiasta. No solo es abuela, sino también bisabuela con muchos ánimos de vida. Participó en el taller “Enmarcando historias de mis abuelitos” para la creación de un libro artesanal donde relata vívidamente la historia de sus propios abuelos con mucho amor.

El taller mencionado estuvo bajo la coordinación de la licenciada Yolanda Morales García, técnica bibliotecaria de la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez, a quien le manifestó su deseo de escribir la memoria de sus adorables abuelos.

Es una mujer sencilla, prudente y sabia. Una de sus muchas virtudes es pensar que la edad no es obstáculo para estudiar. Terminó su prepa por la modalidad abierta a los 54 años debido a su responsabilidad como madre. Ella es viuda desde el 2017 y sus tres hijos son profesionistas.

María de la Luz habló de sus abuelos y de su propia experiencia como abuela. Foto: Leopoldo Medina.

Para ella ser abuela: “Es una etapa muy bonita. Lo sentí cuando nació mi primera nieta, Ana Lucía, que ya tiene 22 años. Yo ya soy hasta bisabuela”.

Sobre sus abuelos adoptivos, Rubén García y María de Jesús García, los recuerda con gran aprecio: “Me enseñaron el respeto, el trabajo, a ser agradecidos y muchos valores”.

En entrevista con AM, María de la Luz Hernández García señaló que sus abuelos eran de Jalisco y Llegaron a León debido a la Cristiada. Recuerda que vivió en la calle Pino Suárez en una casa grande y bonita en el centro de la ciudad.

Un ejemplar de la escritora donado a la Biblioteca Central Estatal. Foto: Leopoldo Medina.

¿Por qué participó en este taller?

“Primero por la invitación que hizo la Biblioteca. Me puse a escribir este pequeño libro; pensé que era algo muy sencillo escribir de mis abuelos, entonces me gustó. Ahí escribí lo vivido al lado de ellos”.

¿Qué recuerda de sus abuelos?

“Fueron muy especiales. Mis abuelos fueron muy sencillos; se llamaban Rubén García y María de Jesús García. Eran de un rancho cerca de San José de Gracia, en Arandas. Eran de por allá, pero la mayoría del tiempo vivieron en León. Mi abuela fue ama de casa y él tenía un taller donde reparaban acumuladores.

“Tengo varios recuerdos muy gratos de ambos. Lo que aprendí fue el respeto, el trabajo y el agradecimiento. Ellos no eran pareja; debido a la Guerra Cristera se vinieron para acá. Eran mis abuelos putativos, me adoptaron y eran muy buenos”.

El libro es de creación artesanal y personal. Foto: Leopoldo Medina.

¿Qué se siente ser abuela?

“Es una etapa muy bonita desde que nació mi primera nieta, Ana Lucía, que ya tiene 22 años. Ya soy bisabuela. Tengo cuatro nietos: Ana Lucía, José Leonardo, Diego Antonio y Michel, y mi bisnieto se llama Leonardo”.

¿Qué estudios realizó?

“Solo la prepa en la modalidad abierta y la terminé a los 54 años. La primaria la hice en el Colegio del Padre Lira, de muy buena fama y con su historia. La secundaria en la General Anaya. La prepa la empecé por causa del trabajo poco antes del 2000, pero no la pude terminar por mis hijos. La concluí a los 54 años y actualmente tengo 71”.

¿Algún mensaje a los jóvenes?

“Yo les recomendaría tener una relación con personas mayores, eso de la convivencia intergeneracional. Eso se me hace importante, porque tanto aprendemos nosotros de ellos como ellos pueden aprender de nosotros”.

DP

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