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León.- Los cristeros se levantaron en armas al ver la amenaza del Gobierno de Plutarco Elías Calles y defendieron con sus vidas el derecho a profesar la religión católica. Si bien fueron apoyados por clérigos, el historiador Mariano González Leal afirmó que “su lucha armada fue por iniciativa propia, no inducida por el clero”.

Plutarco Elías Calles tenía como fin restringir la práctica católica con la aplicación de una legislación estricta. Su Gobierno ejecutó a los líderes cristeros por la espalda a pesar de que les habían ofrecido amnistía tras los Acuerdos pactados con la Iglesia a instancias de Estados Unidos.

Lo anterior fue expresado por González Leal durante su exposición titulada “La Cristiada: Fe, Historia y Memoria” ofrecida el jueves por la tarde-noche en la Casona Oratorio, organizada por Fundación Marqués de Clemente A.C., para conmemorar los 100 años de la lucha cristera.

La presentación fue organizada por Fundación Marqués de Clemente A.C. Foto: Leopoldo Medina.

En su presentación, González Leal habló sobre el movimiento cristero, sus orígenes, la defensa de feligreses por su libertad religiosa, la acción de Calles contra los católicos, los mártires de la Cristiada en el país y León. En esta ciudad, el padre Andrés Sola (hoy beato) y José Gallardo, pariente de los obispos Guízar y Valencia, estuvieron entre las víctimas.

Hizo un recorrido histórico desde la formación del Imperio Español, las órdenes y voluntad de la Reina Isabel la Católica con las Provincias de Ultramar (no colonias), de obrar con vocación evangelizadora y un rotundo no a la esclavitud.

También abarcó las Leyes de Reforma promovidas por Benito Juárez, la injerencia de Estados Unidos en la política mexicana y las acciones impulsadas por sectores de la masonería.

La ponencia se organizó para conmemorar los 100 años de la lucha cristera. Foto: Leopoldo Medina.

Es inconmensurable el valor de esta epopeya y es absolutamente inexplicable sino por la mala fe de quien triunfó en esta guerra, que se haya silenciado, silenciado, sus consecuencias, destacó el historiador.

Sobre la llamada Ley Calles explicó que fue influenciada por la activista española Belén Sárraga para hacer efectivos los artículos anticlericales de la Constitución de 1857. Se legalizó a principios de 1926 y se publicó el 2 de julio de ese mismo año; fue fijada en templos, conventos, universidades y monasterios.

González leyó fragmentos de la normativa, la cual definió como “un verdadero cerco contra la libertad de creencia”, ya que implicaba multas de 500 pesos y arresto a quienes impartieran educación religiosa en primarias o abrieran escuelas sin supervisión oficial; estas medidas se aplicaron también a los ministros de culto no mexicanos que ejercieran el ministerio.

El historiador compartió detalles que abarcaron desde los antecedentes, el desarrollo y el cierre del conflicto. Foto: Leopoldo Medina.

Asimismo, se prohibió el uso de hábitos, castigando con cárcel la reorganización de agrupaciones católicas disueltas y a los sacerdotes que las infringieran, entre otras medidas severas.

La reacción del pueblo

Tras la lectura de la ley, el historiador acotó: “Evidentemente, siendo México un pueblo católico, al advertir la tónica de esta ley, no por influencia de los obispos ni de los sacerdotes, sino por su propia iniciativa comenzaron a agruparse para luchar contra la tiranía y satrapía violadora de todo principio de libertad de culto y de pensamiento”.

Luego recibieron el apoyo de la Iglesia a través de una encíclica de Su Santidad y del clero, pero sobre todo de tres obispos: monseñor José de Jesús Manríquez y Zárate, importantísimo personaje originario de León y obispo de Huejutla; monseñor Mora y del Río, y monseñor Leopoldo Ruiz y Flores, quien había sido obispo de León. El primero sufrió una persecución terrible, murió en León, pero fue enterrado en Huejutla, detalló.

El ponente también habló de la ejecución de cristeros leoneses en La Brisa. Foto: Leopoldo Medina.

En la brigada femenina Juana de Arco surgieron muchos líderes en todo el país. En los Altos de Jalisco, el sur de Zacatecas, el norte de Michoacán, Guanajuato y la colindancia con Jalisco hubo levantamientos respaldados por sacerdotes.

El ejército cristero

González explicó que el ejército era improvisado, la tropa quedaba al mando del general revolucionario Miguel Hernández, oriundo de San Miguel el Alto, y de su coronel Victoriano Ramírez, apodado ‘El Catorce’. Este célebre alias lo ganó tras abatir él solo a 14 soldados enviados a capturarlo.

El ponente compartió anécdotas populares transmitidas oralmente acerca del paso de ‘El Catorce’ en León, como su presencia en el Coecillo o el enfrentamiento en el Hotel México (hoy Casa de la Cultura) con el general Z. Martínez.

El público aplaudió al historiador al final de su presentación. Foto: Leopoldo Medina.

Acerca del final del personaje, González explicó que, al despertar rencores entre los jefes del movimiento, fue asesinado por la espalda en Tepatitlán, frente al registro civil.

Tras ese crimen, el movimiento empezó a desmembrarse; habían contratado al general Enrique Gorostieta Velarde, de Monterrey, militar de formación que también murió, lo asesinó el Gobierno como a tantos, detalló el historiador.

El fin del conflicto: los “Arreglos”

En la parte final de la exposición, González relató la intervención del embajador de los Estados Unidos, Dwight Morrow, ante el debilitamiento económico y social del país. Morrow promovió reuniones entre el Gobierno mexicano, representado por el presidente Emilio Portes Gil, y los obispos, dando como resultado acuerdos que pactaron el fin del conflicto.

Una vez que los jefes regresaban de las campañas desarmados, fueron asesinados desde las copas de los árboles. Hubo cerca de mil cristeros sin armas ejecutados a traición por quienes les ofrecieron la amnistía; eso se borró de las páginas de la historia, detalló.

González concluyó mencionando el intento de Lauro Rocha por organizar una segunda cristiada sin éxito en 1934.

Al término de su ponencia, los asistentes aplaudieron en agradecimiento al historiador.

DP

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