León.- María Antonieta Buendía Camacho convirtió tres años de encuentros con la comunidad japonesa en “La cocina de Antonieta”, un libro bilingüe que reúne 61 preparaciones de gastronomía mexicana y, al mismo tiempo, conserva historias familiares, momentos de convivencia y el amor por una cocina que ahora busca cruzar fronteras.
“La cocina de Antonieta” surge con el propósito de utilizar la gastronomía como un puente de acercamiento entre México y Japón, a través de recetas, ingredientes, tradiciones y memorias que forman parte de la identidad mexicana.
Durante la presentación, la autora destacó que el recetario nació de encuentros mensuales con integrantes de la comunidad japonesa, a quienes abrió las puertas de su hogar para compartir recetas, técnicas y sabores de la gastronomía mexicana. Explicó que cada platillo fue preparado nuevamente para la publicación, con el propósito de conservar su autenticidad y transmitir las experiencias vividas durante las clases.

La verdadera magia de la cocina mexicana ocurre dentro de los hogares. Es ahí donde surge la oportunidad de reunirse en familia y, en ocasiones, también con amigos para preparar recetas que han pasado de generación en generación. Durante tres años, un viernes de cada mes, abría las puertas de mi hogar y mi cocina se transformaba en el corazón de la casa”.
Buendía Camacho recordó momentos de convivencia alrededor de la cocina, desde el chile poblano tatemado y el cilantro recién cortado hasta el uso del molcajete y las degustaciones colectivas para determinar el punto de sal y cocción. Señaló que, pese a las diferencias de idioma, la preparación de alimentos permitió establecer una comunicación basada en sabores, aromas y experiencias compartidas.
Para Buendía Camacho, el recetario representa también una memoria colectiva construida junto a familiares, amigas y participantes de las clases, por lo que agradeció a quienes contribuyeron a convertir sus experiencias en un libro bilingüe que busca acercar la gastronomía mexicana a la comunidad japonesa.

Finalmente, la autora definió la obra como una forma de “abrir las puertas” de su hogar, su memoria y su corazón, al compartir recetas heredadas de su madre, suegra, familiares y amistades, así como los momentos de convivencia que durante años se generaron alrededor de la cocina.
Fortalecen vínculos
La obra parte de la relación de amistad entre ambos países, cuyos vínculos se remontan a 1888, y propone fortalecer ese intercambio cultural mediante la cocina. Sus recetas se presentan en español y japonés, con la intención de facilitar que los lectores japoneses conozcan los sabores y preparaciones de México.
Más allá de reunir recetas, el libro busca funcionar como una guía para descubrir México a través de su gastronomía, al explicar sus ingredientes, formas de preparación y el contexto cultural que existe detrás de cada platillo.
En la presentación estuvieron presentes Rafael Gutiérrez Mercadillo, director general de TV4; Eunice Mendoza, fundadora y directora de la Revista Koko; María del Socorro Franco Núñez; Frida Dinora Valdés Méndez; Miriam Alejandra Castañeda Estrada; Chisa Ito y Chie Okamoto, responsables de la traducción del libro; así como Maru Muro Prado y Mónica Muro Prado, quienes estuvieron a cargo del estilismo de alimentos, la fotografía, el retoque digital y el diseño editorial.
Declaraciones
“Detrás de cada receta hay una familia y eso es lo más valioso de este libro: cada receta retrata a una familia y utiliza el lenguaje universal de la cocina y el lenguaje universal de estar unidos para retratar momentos que construyen un puente entre México y Japón”, expresó Rafael Gutiérrez Mercadillo.
“Este proyecto nace después de tres años de compartir las experiencias de las clases de cocina, de donde surgió la idea de plasmar las recetas de la cocina mexicana en este país. Durante este tiempo, Antonieta nos ha compartido con gran profesionalismo y cariño no solo sus conocimientos y experiencia, sino también la hospitalidad mexicana”, comentó María del Socorro Franco Núñez.
“Juntas fuimos buscando la mejor manera de presentar cada receta y para crear las escenas utilizamos todo tipo de elementos que teníamos: platos, tablas, tenedores, cucharas y utensils. Todo aquello que nos ayudaba a crear una decoración bonita y contar también la historia de cada platillo”, compartió Maru Muro Prado, estilista de alimentos.
“Disfruté muchísimo este trabajo de traducción porque me encanta la comida mexicana y también me encantan los platillos que andar por el mundo. Durante la traducción había muchos platillos e ingredientes que no conocía, como el achiote, el epazote, la tuna y un montón de chiles. Fue también una manera de aprender sobre la gastronomía y la cultura mexicana”, relató Chisa Ito, traductora.
“Creo que este libro no es solo un libro de cocina, sino un libro que nos enseña el amor y el valor que podemos sentir a través del tiempo que pasamos juntos disfrutando de comida hecha con hospitalidad. Las clases de Antonieta siempre nos dan una gran oportunidad de recordar qué tan precioso es comer todos juntos, conversar y pasar un grato momento mientras disfrutamos de una comida deliciosa”, concluyó Chie Okamoto, traductora.
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