León, Guanajuato.- Hay sonidos que parecen pertenecer exclusivamente a la naturaleza: el viento entre los árboles, las gotas de lluvia, el agua de un río o el canto de las aves. Para Vladimir Ibarra, esos sonidos también pueden vivir dentro de una guitarra. El guitarrista leonés llegará al Festival Internacional Cervantino 2026 (FIC) con “Los espíritus de la selva”, un recital para guitarra sola en el que explora la relación entre la música, la naturaleza y los imaginarios que cada espectador construye a partir de los sonidos.
En entrevista con AM, el artista explicó que el proyecto tiene como núcleo la obra del compositor veracruzano Ernesto García de León, con quien ha trabajado durante varios años.
Es un compositor veracruzano, en activo, que sigue componiendo y creando obra. Siempre su música ha sido un constante evocar los días de él cuando vivía en Veracruz, en Jaltipán, cerca de la selva”, explicó vía telefónica.
A partir de ese acercamiento, el guitarrista comenzó a encontrar otras obras y compositores que también tienen a la naturaleza, los animales y los espíritus como fuente de inspiración.
“Pude cohesionar toda esta idea en torno a la naturaleza y los espíritus y los animales y los sonidos que hay en todos estos entornos, y cómo son llevados a la guitarra por cada uno de estos compositores”, señaló.
La guitarra como una “pequeña orquesta” de sonidos de la naturaleza
Aunque la guitarra no destaca precisamente por su potencia sonora, Vladimir encuentra en ella una enorme riqueza de posibilidades tímbricas.
“(Hector) Berlioz alguna vez dijo que la guitarra es una pequeña orquesta y eso es bastante cierto, porque es un instrumento con unas cualidades acústicas y tímbricas muy especiales”, comentó.
En el recital, el instrumento puede convertirse en viento, agua o incluso en pequeños sonidos que recuerdan a las gotas de lluvia.
Se puede percutir en distintas zonas del instrumento y esto nos provoca una riqueza tímbrica, percusiva muy especial. También las cuerdas se pueden tocar en la parte donde se encuerdan las guitarras”, explicó.
Incluso existe una pieza en la que el compositor indica producir sonidos que generen una atmósfera semejante a pequeñas gotas de agua.
“Hay otros momentos en los que pide la técnica del dedillo, que es hacer un sonido muy rápido con un dedo de la mano derecha, lo cual genera una especie de sonido como del viento que puede de repente soplar muy fuerte e irse”, detalló.
De esta manera, las posibilidades de la guitarra se convierten en parte fundamental del viaje que propone el recital.
Que cada quien imagine su propia selva
Más que imponerle al público una imagen determinada, Vladimir quiere que cada espectador construya su propio paisaje a partir de la música.
Me gustaría mucho sensibilizar al público a escuchar la música a partir de ese imaginario, de construir ese imaginario de diferentes entornos”, dijo.
Para el guitarrista, los sonidos tienen la capacidad de despertar recuerdos y sensaciones profundamente personales.
“Cada uno tiene sus propios recuerdos, su propia imaginación de lo que es la lluvia, la naturaleza, el río, los árboles. Entonces lo que quiero es que el público sea capaz de construir ese propio imaginario a partir de la música”, explicó.
Y puso como ejemplo una experiencia tan cotidiana como el olor de la tierra mojada.
“Un simple aroma nos puede llevar a eso. Pues bueno, la música y los sonidos también nos pueden llevar a esas sensaciones primigenias”, señaló.
Un escenario que también forma parte del recital
El Templo del Señor Santiago Apóstol, en Marfil, será más que el escenario de la presentación. Para Vladimir, su entorno natural puede convertirse incluso en un elemento más del concierto.
“Es muy especial. Yo el otro día visité el templo y está rodeado de árboles, de naturaleza, incluso por ahí hay un puente, hay un río y yo creo que es el entorno ideal para esta propuesta; incluso vi a un pájaro que llegó, y justo esa conexión es lo que se quiere lograr”, contó.
El guitarrista incluso espera que los sonidos naturales puedan colarse durante la presentación.
Hay veces que me ha pasado dar recitales en donde pareciera, te lo juro, que el entorno natural responde y empiezan a oírse una lluvia o pájaros que van como cantando y de verdad quedan muy bien con la música”, relató.
Por ello, espera que el ambiente exterior se convierta en parte de la propia narrativa del recital.
“Si tenemos la suerte de que el sonido de afuera entre, pues formará parte de todo el discurso, de toda la narrativa del recital”, agregó.
Orgullo de representar a Guanajuato
Para Vladimir, formar parte de la programación de artistas guanajuatenses del Cervantino representa un reconocimiento, pero también una responsabilidad.
“Es un gran honor, un gran orgullo y también una responsabilidad representar a mi comunidad artística local. Es un gran reto también estar al nivel de las grandes propuestas que se presentan en este festival”, expresó.
La presentación también tendrá un significado especial por realizarse en un espacio histórico como el templo de Marfil.
“Es un gran honor y un gran orgullo y, por supuesto, una gran alegría la que siento de estar en ese escenario y pisar un espacio tan emblemático e histórico como lo es este templo”, añadió.

Música que busca transformar
La trayectoria de Vladimir también se ha extendido hacia proyectos que relacionan la guitarra con el cine, la literatura, las artes visuales y otras disciplinas.
Para él, estas conexiones permiten ampliar la experiencia que vive el público.
“La música puede potenciarse, su significado expresivo puede complementarse o potenciarse a través de estas interacciones con otras disciplinas”, explicó.
Incluso “Los espíritus de la selva” podría enriquecerse en el futuro con imágenes, medios visuales o electrónica. Una de las obras incluidas en el programa, de Phillip Houghton, incorpora sonidos pregrabados de animales que dialogan con la música.
“Ha sido siempre una búsqueda que yo he tenido a lo largo de mi trayectoria y de mis propuestas: buscar que la música se conecte con otras disciplinas, con otras áreas, y que la gente tenga una experiencia estética más enriquecedora a partir de estas interacciones”, señaló.
Pero hay una búsqueda todavía más profunda detrás de sus proyectos: conseguir que un concierto deje huella.
“Yo sí creo en que un concierto debe de ser capaz de transformar a la gente, de transformar la vida, de entrar al concierto y salir pensando de otra forma”, afirmó.
Vladimir reconoce que esa meta continúa siendo un proceso, pero es precisamente hacia ella donde quiere llevar su trabajo.
Mi intención es tratar de llegar a ese tipo de concierto que sea capaz de transformar la escucha y la vida de las personas. No podría decir que ya llegué a esa meta, pero es una meta en la que estoy trabajando y que sigo buscando”.
La presentación será este viernes 9 de octubre, a las 13:30 horas, en el Templo del Señor Santiago Apóstol, en Marfil, dentro de la programación de artistas guanajuatenses del FIC. El acceso tiene un costo de 580 pesos.
LCCR