Historia 409
Esta es la historia 409 de 450 que te contaremos sobre León
De niño, José Lira Arroyo acompañaba a su padre por las rancherías de Valle de Santiago. Mónico Lira era maestro rural y recorría las comunidades para enseñar a leer y escribir a los campesinos. Ahí, entre caminos y bajo los árboles, José aprendió que enseñar era una forma de servir.
Años después, en León, aplicó esa enseñanza. Fue maestro, prefecto y promovió la creación del Instituto Leonés y del Colegio Tepeyac, pero también buscó becas, alimentó en su casa a estudiantes sin recursos y ayudó a jóvenes a continuar sus estudios.
Con frecuencia repetía una frase que resumía su manera de entender el oficio: “La educación es la salvación de México”.
Los primeros años
José Lira Arroyo nació en Valle de Santiago en 1914, hijo de Mónico Lira y María Isabel Arroyo. Su padre, además de ser maestro, tenía un taller de chocolates y una rebocería.
Durante los años de la Revolución Mexicana, entre 1910 y 1920, poblaciones como Valle de Santiago sufrieron ataques de las fuerzas contendientes. Los talleres de Mónico desaparecieron y, a partir de entonces, se dedicó a recorrer rancherías para alfabetizar a los campesinos.
José, el mayor de sus siete hijos, estudió la primaria en Valle de Santiago y con frecuencia acompañaba a su padre a las comunidades.
En aquellos años, en Valle de Santiago solo se podía estudiar la primaria. José dijo a sus padres que quería venir a León para prepararse como maestro rural. También quiso ser médico y sacerdote, pero finalmente eligió la educación.
En 1934 inició su carrera en la Escuela Rural de Guanajuato, ubicada donde ahora se encuentra el Forum Cultural. Ahí se preparó para ser maestro y terminó sus estudios en 1938.
De inmediato comenzó a impartir clases en la Escuela Preparatoria y Secundaria de León. Enseñó Castellano, Historia y Música.
Al mismo tiempo tomó clases de dibujo y pintura con la maestra María del Carmen Campuzano, con quien se casó en 1946. No tuvieron hijos. En 1955 enviudó.
En 1952, gracias a su desempeño, fue nombrado prefecto de Disciplina de la institución. Cumplía su tarea con firmeza y respeto. Antiguos maestros y alumnos recuerdan el orden que imponía en la escuela.
En esos años, la Preparatoria también tenía un director, pero este acudía poco a la institución porque realizaba otras tareas en la ciudad de Guanajuato. Lira Arroyo asumía buena parte de la responsabilidad: desde las inscripciones de alumnos y la contratación de maestros hasta el cumplimiento de los programas de estudio, el mantenimiento del edificio y el orden en las instalaciones.
El alto nivel académico de la Escuela Preparatoria era reconocido por instituciones privadas y públicas.
Pero el trabajo de José Lira no terminaba en las aulas. También apoyaba a alumnos de escasos recursos. En su casa recibía a jóvenes que acudían a comer. Conseguía becas para estudiantes que demostraban interés en continuar una carrera.
Uno de los casos que recuerda su hija María Isabel Lira Aguilar es el de Enrique Puente, quien estudió Derecho gracias a una beca que le consiguió José Lira.
En 1962, José Lira contrajo segundas nupcias con María de la Luz Aguilar Amezcua. Tuvieron tres hijos: Luz del Tepeyac, María Isabel y José Marcos.
Vivieron siempre a un costado del Malecón del Río. María Isabel recuerda que su padre decía que cuando compró la casa podía escuchar el viento.
José Lira siempre estuvo cerca de las congregaciones de franciscanos, jesuitas y combonianos. Esta relación lo llevó a involucrarse en proyectos educativos.
Formaba parte de los “Hermanos Terciarios” de los franciscanos, donde conoció a Francisco Lozornio Castillo, uno de los grandes benefactores de León. Lozornio veía a los niños en las calles de El Coecillo y un día comentó al maestro Lira y a fray Daniel Mireles que estaba dispuesto a donar un terreno para crear una escuela en el barrio. A la causa se sumó también la familia Palomares, de El Coecillo.
José Lira se comprometió con Francisco Lozornio y fray Daniel para conseguir la incorporación de la escuela ante las autoridades educativas. Así nació el Instituto Leonés en 1954.
Ese año también tramitó la incorporación del Colegio Tepeyac, construido en terrenos donados por Lozornio Castillo.
El día que le cerró la puerta a Echeverría
En 1969 ocurrió un episodio que marcaría el final de su etapa en la Preparatoria.
El entonces candidato a la Presidencia de México, Luis Echeverría Álvarez, visitó León durante su campaña y quiso entrar a las instalaciones de la escuela para hablar con los estudiantes.
De acuerdo con el testimonio de María Isabel, su padre percibió un ambiente adverso hacia Echeverría, quien había sido secretario de Gobernación durante el movimiento estudiantil de 1968 que culminó con la matanza de Tlatelolco. Como prefecto, José Lira decidió impedirle la entrada al edificio.
María Isabel considera que aquella decisión tuvo consecuencias para su padre. En 1970, ya con Echeverría en la Presidencia, José Lira Arroyo fue despedido de la Preparatoria de León. Según recuerda su hija, no recibió un centavo de finiquito.
También comenta que su padre no quería politizar la educación y que mantuvo esa posición durante su trayectoria.
El Lux
En 1971, el jesuita Agustín Rozada lo contrató como prefecto de Disciplina de la secundaria y la preparatoria del Instituto Lux.
Permaneció en este cargo hasta el cambio del sistema educativo en el nivel de primaria y entonces fue prefecto de ese nivel durante aproximadamente dos años.
Debido a su edad, posteriormente se le asignó la dirección de la Biblioteca del Lux, donde permaneció hasta 1990. Su labor no se limitó a administrar la biblioteca: también inició la restauración de libros antiguos.
Al jubilarse del Lux, José Lira continuó con esa tarea en su casa, pero ahora restaurando esculturas. Falleció en 2012. Tenía 98 años.
María Isabel asegura que las enseñanzas de su padre pueden resumirse en dos: “Tenemos un compromiso con los demás, dar lo mejor de uno mismo, trabajar por lo que uno cree que es bueno”.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Cuéntanos tu historiaClic aquí para leer más historias.