Johnny Depp se marchó ayer de Australia para salvar a sus perros Boo y Pistol de ser sacrificados por no haber declarado su ingreso en el país.
“Los perros se han marchado”, anunció el ministro australiano de Agricultura, Barnaby Joyce, en su cuenta en una red social,
Depp, de 51 años y su esposa Amber Heard, de 29, afrontaban multas y hasta la posibilidad de ser acusados penalmente por haber introducido a sus dos Yorkshire Terrier a Australia sin declararlo a las autoridades.
Los perros llegaron al país hace unas semanas en el avión privado del actor, quien retornaba a la localidad turística de Gold Coast, para reincorporarse al rodaje de la última entrega de “Piratas del Caribe”.