León.- No fue un concierto cualquiera: fue una noche de catarsis colectiva.  Palomazo Norteño en la Feria de León 2026 transformó el Palenque en una cantina gigante, de esas donde la música cura, duele y acompaña, con casi 7 mil personas brindando y cantando canciones heredadas de padres y tíos.

Antes de la medianoche, el recinto se rindió al tequila, a la nostalgia y a las canciones que se cantan con la garganta apretada. 

Con decenas de almas de sombrero bien puesto y vaso en mano, Palomazo Norteño:  La Clase Maestra, transformó el recinto en una cantina monumental. Lalo Mora, Eliseo Robles, Rosendo Cantú y Raúl Hernández impusieron su ley a golpe de clásicos que no envejecen.

Eran las 11:40 de la noche, se apagó el escenario, Raúl Hernández apareció en el redondel para abrir la noche, mientras los vendedores recorrían las gradas ofreciendo texanas de último momento para quienes habían olvidado comprar la suya. 

El ambiente ya estaba puesto: lentejuelas, brillos, botas bien boleadas y sombreros al aire.

Felices de la vida porque estamos con ustedes compartiendo, seguimos con ustedes, con la clase maestra, como no”, dijo Raúl Hernández, el primero en abrir escena.

Uno a uno, Raúl Hernández, Eliseo Robles, Rosendo Cantú ‘El Palomito’ y Lalo Mora ‘El Rey de Mil Coronas’ tomaron el micrófono, cada cual acompañado de sus propios músicos. La dinámica recordó a las reuniones entre amigos donde las canciones se encadenan sin pedir permiso.

‘La Borrachera Perfecta’: El setlist de leyendas en León

Los primeros coros llegaron con “Carta abierta”, en voz de Raúl Hernández, seguida de “Para qué me sirve la vida”, interpretada por Eliseo Robles. 

El Palenque respondió como se responde en cantina: cantando fuerte, brindando y grabando fragmentos para los estados de WhatsApp. Aunque más de uno bromeó con un “esa no, porque me da sed de la peligrosa”.

Rosendo Cantú emocionó con “Prenda querida”, mientras que Eliseo Robles y Raúl Hernández unieron voces en “Chaparra de mi amor”. Más adelante, “Cariño, dónde andarás” provocó uno de los coros más sentidos de la noche, de esos que salen directo del recuerdo. La gente se desprendió de sus chamarras de piel.

La gira, bautizada como “La borrachera perfecta” hizo honor a su nombre: fue una clase magistral (como ellos mismos la llaman, la clase perfecta) de canciones que marcaron generaciones. 

Muchas de esas canciones, incluso, hoy viven una segunda vida convertidas en memes que aparecen justo cuando la noche ya va larga, alguien se pone necio o la charla se vuelve filosófica.

Entre tequila, cerveza y Buchanans, el público recordó los tiempos en que estas canciones sonaban en casa, cuando los papás las ponían los domingos o los tíos las cantaban con el corazón en la mano.

Al final, el Palomazo Norteño no solo ofreció un concierto: regaló una noche de recuerdos compartidos, desahogos cantados y emociones sin filtro. 

Empezamos con el pie derecho en León, muchas gracias por ser parte de esta gira, de cantar con nosotros en esta borrachera maestra”, dijo Lalo Mora.

Mujeres en sus mejores galas, con lentejuelas, cual Maribel Guardia en las películas protagonizadas por los maestros del norteño. Hombres con gorras de gallos, otros con trofeos de la pelea recién ganada.

Los corridos provocaron que la gente pidiera más y más bebidas; unos presumiendo alhajas, cadenas con borregos, cristos y la Santa Muerte.

Ellos, desde una cantina, dando clase magistral de odas a Gerardo González, Laurita Garza y otras figuras legendarias.

LCCR

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*Es periodista con más de 20 años de experiencia en temas locales, salud, seguridad y periodismo urbano; en la última década se especializó en temas de entretenimiento y mainstream, así como coberturas...