León, Guanajuato.- La noche prometía desde antes de que se apagara la luz del Palenque de la Feria de León 2026.
Minutos previos a la hora pactada, el Palenque ya hervía de impaciencia: políticos, influencers, figuras del espectáculo y cientos de fans ocupaban mesas y gradas, aguardando a Christian Nodal en este recinto, luego de su presentación en 2025 en el Foro Mazda.
Aunque el Palenque no lució lleno en su totalidad, con un 90% de aforo (alrededor de 6 mil personas), la energía era de sold out.
Nadie estaba sentado del todo; el murmullo crecía, los celulares estaban listos y la expectativa se sentía en el aire. De pronto, se apagó la luz. “¡Christian Nodal!”, se escuchó al unísono.
A las 11:35 de la noche el grito colectivo dio paso a los primeros acordes de “No te contaron mal”, canción con la que el sonorense apareció en el redondel.
Vestido como un forajido recién bajado del caballo, sombrero en mano, Nodal entró como quien reta a la cantina y deja su destino a la suerte… y al público.

No pasó mucho tiempo antes de que el primer sombrero volara. Lo lanzó con fuerza y, como pelota de béisbol, desató una breve batalla entre asistentes que estiraban los brazos para atraparlo; una mesera lo atropó.
La euforia se repitió más adelante, incluso provocando un connato de violencia, rápidamente contenido, muestra del nivel de intensidad que se vivía en el lugar.
Entre canciones como “Ayayay” y “Se me olvidó”, Nodal no esquivó la cercanía: se dejó abrazar, se acercó para fotos y respondió a los gritos de sus fans, especialmente cuando dedicó una canción:
“La siguiente rolita va para todas las borrachitas… ¿Cómo va ese grito, Guanajuato?”.


Desamor compartido
Uno de los momentos más celebrados llegó con “El amigo”, antesala de un mensaje que selló la conexión con León:
“¡Buenas noches, León! Me siento como la primera vez, no caben en mí los nervios ni la emoción. ¿Cómo no, con un público tan chingón como el de León, Guanajuato? ¿Quién está enamorado… o dolido? Esto va para ustedes”.
El público, entre copas levantadas y coros a todo pulmón, acompañó cada verso como si fuera propio.



Acompaña Ángela Aguilar a Christian Nodal
Desde una zona discreta, pero imposible de pasar desapercibida, Ángela Aguilar, esposa del cantante, observaba la presentación, sumando un ingrediente íntimo a la velada.
Con su cabellera larga, corsette, pantalón apretado, hacia match con el atuendo de su marido.

También resaltó la presencia de la violinista Esmeralda Camacho entre los músicos de Nodal, lo que causó comentarios entre el público, pues el año pasado, se rumoró que el cantante había tenido algo que ver con ella y hasta se había dicho que la habían despedido.

Así, entre sombreros volando, gritos, desamor cantado y una comunión total con su gente, Christian Nodal confirmó que su relación con el público guanajuatense sigue creciendo… y doliendo bonito.
CYPS