Irapuato.- El Centro Histórico de Irapuato vibró al ritmo del mambo durante la presentación de la Orquesta Pérez Prado y Roco Pachukote (vocalista de La Maldita Vecindad), quienes encendieron el Andador Sor Juana Inés de la Cruz como parte del Festival de la Ciudad por los 479 años de la fundación de Irapuato.
Cientos de familias ocuparon cada punto del andador para vivir una noche cargada de energía, baile y orgullo irapuatense. Desde temprana hora comenzaron a llegar parejas, grupos de amigos y adultos mayores que aguardaban escuchar los clásicos que han marcado generaciones.
La velada tomó fuerza entre los asistentes cuando la Orquesta Pérez Prado apareció en el escenario con su potente sección de metales y percusiones, desatando los primeros pasos de baile entre el público.



Clásicos que hicieron bailar al Andador Sor Juana Inés de la Cruz
En la velada sonaron temas emblemáticos como “Mambo no. 5”, “Qué rico el mambo”, “Mambo no. 8”, “Cerezo rosa” y “Patricia”. También la interpretación de la canción “Pachuco”, uno de los grandes éxitos de La Maldita Vecindad, en voz de Roco, quien lució su característico traje de pachuco para acompañar a la Orquesta Pérez Prado.
Cada interpretación fue acompañada por aplausos y coros espontáneos, mientras algunas parejas improvisaban pasos de danzón y mambo frente al escenario. La gente evocó la época dorada de este género musical que conquistó salones de baile en México.
La noche alcanzó uno de sus puntos más intensos con la participación de Roco Pachukote, cuya presencia escénica imprimió un sello especial al espectáculo. Su carisma y energía conectaron de inmediato con el público, logrando una fusión entre el sonido tradicional de la orquesta y un estilo contemporáneo que elevó la emoción colectiva.
El concierto gratuito reafirmó el espíritu festivo del Festival de la Ciudad y el compromiso de acercar espectáculos de calidad a la ciudadanía.
La iluminación del Andador Sor Juana Inés de la Cruz, la arquitectura del Centro Histórico y la música en vivo crearon una atmósfera única. La noche se volvió una auténtica fiesta popular.
LCCR